[Wed Nov 30 11:27:03 CST 2011]

Leo en El País que El Roto acaba de publicar un libro titulado Viñeta para una crisis en el que incluye 81 ilustraciones sobre la crisis que nos azota desde el 2008. Sigo pensando que gente como El Roto se han ido convirtiendo con el paso del tiempo en magníficos analistas de nuestra realidad social, por más que se dediquen a una actividad aparentemente "menor", como es la dibujar viñetas para la prensa. Ahí va un botón de muestra:

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[Wed Nov 30 11:18:31 CST 2011]

Me encanta la cita de Primo Levi sobre la escritura que publica hoy Jorge Riechmann en su bitácora:

Puesto que todos nosotros, los vivos, no estamos solos, no debemos escribir como si lo estuviésemos. Tenemos una responsabilidad, mientras vivamos: debemos responder por cuanto escribimos, palabra por palabra, y hacer que cada palabra dé en el blanco. (...) Hablarle al prójimo en una lengua que no puede entender (...) es un sutil artificio represivo (...). Es una forma de imponer el propio rango...

Palabras, ciertamente, aún más relevantes hoy en día, cuando todos escribimos cientos, miles de palabras, a diario en nuestras respectivas bitácoras, cuentas de Twitter, Facebook... {enlace a esta entrada}

[Tue Nov 29 13:07:44 CST 2011]

Si hay algo que en verdad me disgusta es el partidismo cerril y obcecado de que hacen gala no sólo muchos dirigentes políticos, sino también militantes de base y simpatizantes. Cuidado, porque no hay que confundir partidismo cerril con tener las ideas claras o defender unas posiciones más o menos radicales. No me refiero a eso, sino en verdad al partidismo rotundo, descerebrado y sin rubor, al que defiende lo que quiera que digan los compañeros de filas y se opone a lo que diga el contrario sin siquiera pararse a reflexionar (de hecho, sin siquiera molestarse en escuchar, antes que nada). Viene todo esto a cuento de la propuesta que ha hecho el PP esta mañana de dividir la Comunidad Autónoma de Madrid en un total de 43 circunscripciones unipersonales que vendrían a completar la representación ciudadana con otros diputados autonómicos elegidos directamente mediante el método tradicional de las listas electorales:

La propuesta prevé que un tercio (43 escaños) de los 129 diputados de la Asamblea de Madrid sea elegido en cada una de las 43 circunscripciones en que han dividido la región. Las zonas, según Henríquez de Luna, se han definido atendiendo a criterios geográgficos y socioeconómicos. "Se ha intentado que cada una de las circunscripciones cuente con una población de más de 100.000 personas@, ha añadido el portavoz popular. Henríquez de Luna ha precisado que la idea sería que hubiera una doble urna y por tanto una doble papeleta: una para elegir al grueso de diputados y otro para que el ciudadano escoja al diputado que le representará en su circunscripción. Y será diputado el candidato que obtenga la mayoría de los votos en cada una de las 43 zonas electorales.

En otras palabras, que suena muy similar al sistema electoral alemán que Rubalcaba proponía durante la campaña electoral. Cierto, habrá que estudiar los detalles. Sí, es bien posible que haya truco en la forma de delimitar las circunscripciones. Pero, en principio, no veo razón alguna para cerrarse en banda y negarse incluso a debatir la propuesta, que es precisamente lo que han hecho los portavoces socialista y de IU:

La portavoz adjunta del PSOE, Maru Menéndez, ya ha avanzado que su partido rechaza la propuesta del PP, porque con ella Esperanza Aguirre sólo busca "blindar" a su partido en el poder. "En este final de su ciclo político, pretende dejar cerradas en la Comunidad unas condiciones que sean de privilegio para los populares", ha dicho. Pero para Menéndez, lo "lamentable" es que el PP quiera presentar esta propuesta ante los ciudadanos "supuestamente como si trtara de un avance democrático, cuando es exactamente la ruptura de la proporcionalidad".

Gregorio Gordo, portavoz de IU, ha rechazado la propuesta del PP, que sólo busca "apuntalarse en la Comunidad" y caminar hacia un sistema de "partido único", y por eso ha dado ya, de antemano, un "no rotundo" a la iniciativa, incluso antes de sentarse a hablar de ella. Abrir circunscripciones, ha opinado Gordo, reduce la proporcionalidad y daña a las formaciones minoritarias, lo que se traduce en "menos democracia". La reforma electoral que defiende IU (también para el conjunto del Estado) pasa por repartir los escaños de forma absolutamente proporcional, "una persona, un voto", de manera que no sucedan cosas como lo que ha ocurrido en las pasadas elecciones generales, donde el PP, con un 44% de los votos, tiene el 53% de los escaños en el Congreso.

Pues me parece muy bien que se exija mayor proporcionalidad, pero no mintiendo. El sistema que propone el PP no tiene porqué ser menos proporcional que el actual, como demuestra el caso alemán en que se inspira. Repito: todo depende de cómo se implemente (esto es, de los detalles), por lo que negarse siquiera a debatirla me parece demasiado cerril, sobre todo cuando los ciudadanos están clamando por cambios al sistema electoral para acercar a representantes y representados. El hecho indudable es que, aparte de negarse en redondo siquiera a hablar del tema, ni la portavoz adjunta del PSOE ni el portavoz de IU parecen haber hecho propuesta alguna en positivo. Me parece más lacerante aún el hecho de que el PSOE de la Comunidad de Madrid mantenga esta posición cuando hace tan sólo unos días hicieron campaña por un candidato que defendió un sistema bien similar para el país en su conjunto. Sencillamente, el nivel de hipocresía y dogmatismo partidista es nauseabundo. Peor aún me parece que la izquierda, en lugar de proponer reformas, se cierre en banda a cualquier propuesta de cambio. Si la izquierda no es ya revolucionaria, ni tampoco es reformista, ¿qué diantres es, entonces? ¿Una mera maquinaria electoral al servicio de sus élites profesionalizadas? {enlace a esta entrada}

[Tue Nov 29 10:42:04 CST 2011]

Tiene su gracia leer un artículo en The Economist lamentándose de la falta de un sector industrial que merezca la pena en el Reino Unido. Digo esto porque dicha revista (una de las mejores que conozco, por cierto), no hizo sino animar a los gobiernos de Margaret Thatcher a que continuara precisamente con esa misma política de la que ahora tanto se lamentan y que en aquel entonces defendían a capa y espada en nombre de la ventaja comparativa y la liberalización de los mercados. Ahora, en cambio, se quejan:

Three decadaes ago a Conservative government led by Margaret Thatcher removed many of the props that had supported manufacturing, revealing its weakness and causing factories to collapse. Now manufacturing is modish. The business secretary, Vince Cable, talks of polishing the image of an industry associated with dirt and decline, and of rebalancing the economy away from financial services toward more tangible stuff. On November 17th David Cameron attended the launch of a new engineering prize and opened a factory in Surrey that will make 4,000 expensive supercars a year.

In the early 1980s about 6m people worked in manufacturing; today the figure is barely 2.5m. Once-famous firms such as British Leyland, GEC and ICI have fallen apart or been taken over and dismembered. Stronger growth in other sectors means manufacturing has slumped from 25% of the economy to 11% today. Yet manufacturing output was rising before recession hit in 2008. Foreign firms like Nissan, Honda and Toyota opened car factories that became efficiency leaders in Europe, taking British car production back up to 1.5m vehicles a year. Some four-fifths of the output of such factories is exported.

(...)

Yet the drive to rebalance the economy and restore Britain's status as an industrial titan is being held back by a shortage of giants. Apart from Rolls-Royce plc and BAE Systems, Britain has no really large, home-grown manufacturing firms. Such big "prime contracting" companies often play a vital role in nurturing smaller firms in an economy.

Por supuesto, como el mismo autor del artículo indica en el último párrafo, no es lo mismo contar con tus propias empresas que con firmas extranjeras que, en cualquier momento, pueden apostar por transferir la fábrica a otro país con menores costes.

Compárese la situación británica con la alemana:

Germany's much-lauded Mittelstand companies have succeeded through foresight and by specialising in the unglamorous business of making parts for complex final products. But a crucial factor in their success is the presence of big German manufacturers, each of which carries a long supply chain of smaller companies. The successful Mittelstand firms of Munich, Baden-Württemberg and LOwer Saxony have been pulled along by leaders such as BMW, Siemens, Daimler and Volkswagen. Germany has twice as many firms over 250 employees as Britain does. In America, too, big firms account for a much greater share of manufacturing employment than they do in Britain.

¿Adóde queda ahora la teoría de la ventaja comparativa que tan maravillosa le pareciera a The Economist en los años ochenta? Ahora parece evidente que destruir el tejido industrial y apostar por la especialización en el sector financiero tiene sus problemas. No hablemos ya de casos como el español, en el que nos dedicamos a destruir tejido industrial para sustituirlo por turismo. {enlace a esta entrada}

[Tue Nov 29 10:20:34 CST 2011]

Aunque tratándose de estas cosas no conviene sacar pecho simplemente porque las estadísticas de uno sean levement inferiores a las de otros, lo cierto es que no está de más felicitarse porque, según se indica en este artículo publicado por la prensa mexicana sobre la violencia de género en el mundo, los incidentes en nuestro país se encuentran sin duda bastante por debajo de lo que se observa en el norte de Europa. Cuando tan a menudo vemos noticias sobre el tema en nuestros medios de comunicación, acabo uno con la idea de que estamos ante el fin del mundo o algo similar. Pero, como decía, aunque no conviene alegrarse porque esta lacra está sin duda presente en nuestra sociedad y las víctimas, por pocas que sean, son demasiadas, sí que podemos cuando menos dejar de autoflagelarnos, afición a la que tan dado somos. Lo cierto es que, cuando se trata del problema de la violencia de género, todo parece indicar que se da menos en España que en los países nórdicos, con todo su bienestar. {enlace a esta entrada}

[Mon Nov 28 16:32:46 CST 2011]

No deja de sorprenderse uno por la extremada cortedad de miras que parecen estar demostrando los estadistas europeos en esta crisis de la deuda soberana. Cuando más faltan nos hacía gente de la talla de un Felipe González, un Mitterrand, un Kohl, un Delors o incluso una Margaret Thatcher, nos vemos con poco más que Sarkozy y Merkel. Es como para echarse a llorar. El semanario alemán Spiegel publica un artículo titulado Euro Zone On The Brink: A Continent Stares Into The Abyss que pone los vellos de punta:

Euro bonds? French President Nicolas Sarkozy apparently isn't familiar with the term. He talks and talks, but never mentions euro bonds. And then it's Italian Prime Minister Mario Monti's turn. Euro bonds? Never heard of them. Or at least he says nothing about them in his speech. The next speaker is German Chancellor Angela Merkel, who wouldn't dream of mentioning euro bonds.

(...)

Of course, there is, as always, a journalist around who is leery of the harmonious mood, which is why he asks about the bonds that everyone knows about but isn't mentioning. Merkel says that she hasn't changed her opinion on the issue, but without actually uttering the distasteful words. Sarkozy mentiones the Rhine River, tells a joke about a hypochondriac, talks and talks and finally says that he and his counterparts will certainly come to an agreement. But he doesn't mention euro bonds by name.

And then it's Monti's turn again, and what does he do? He does use the word euro bonds, but then he quickly switches to a new, more attractive synonym, noting that he would not be overly opposed to "stability bonds". His words reveal that there is indeed a serious conflict within the euro zone.

Y he ahí, por supuesto, el problema. Mientras continúa la crisis de la deuda soberana, que ya se ha extendido de Irlanda, Grecia y Portugal a economías bastante más grandes, como la italiana o la española, y los tan mentados "mercados" amenazan hasta los bonos de la deuda francesa, resulta que los líderes europeos (sobre todo Sarkozy y Merkel, que son quienes tienen la sartén por el mango, todo hay que decirlo) no aciertan a ponerse de acuerdo en nada. En lugar de liderazgo no hacen sino mostrar bien a las claras que le tienen pánico a la situación. De hecho, están tan aterrados que no saben qué hacer ni qué proponer. Al final, seamos honestos, el problema es Merkel, como el propio periodista de Spiegel explica:

Nothing works in Europe without Merkel. And the German chancellor isn't just opposed to euro bonds. She also refuses to accept a move by the European Central Bank (ECB), backed by the French in particular, to buy up the bonds of ailing euro-zone countries on a much larger scale than it has done to date, in order to bring down the yields on those bonds. But that was not an official topic in Strasbourg, where Sarkozy assured his fellow leaders that France respected the independence of the ECB.

Para ser justos, tenemos que reconocer que las circunstancias son algo complicadas y, sin lugar a dudas, una apuesta en firme por los eurobonos, el cambio de política que permita al Banco Central Europeo comprar deuda y darle a la máquina de imprimir billetes y, sobre todo, la coordinación de la política fiscal en la Unión Europea tiene sus riesgos. El problema es que dudo mucho que haya otra salida que no sea el estallido de la bomba de relojería sobre la cual estamos sentados todos en estos momentos, lo cual no creo que redunde en beneficio de los alemanes, en primer lugar, por más que se las quieran dar de machitos y responsables. Hay que ser bastante ignorante para tragarse el simplista discurso alemán sobre los alemanes "responsables" y los mediterráneos "manirrotos". ¿De dónde diantres piensan que ha venido el crecimiento económico que han visto en los últimos años? ¿Acaso no ven bien a las claras el paralelismo entre su propia situación y la de los chinos con la economía estadounidense? En ambos casos, China y Alemania, han venido creciendo durante la última década únicamente porque otros países (EEUU en el caso de China, el Sur de Europa en el caso alemán) se han endeudado muy por encima de sus posibilidades. En otras palabras, que el modelo de crecimiento es lo que falla. El sistema económico de capitalismo globalizado puesto en pie durante la primera década de este siglo XXI hace aguas por todos sitios. Muestra un desequilibrio tal que es completamente insostenible, y eso sin entrar a hablar siquiera de asuntos ecológicos. La realidad es que el sistema, tal y como lo conocemos, no puede seguir adelante. Algo habrá que hacer al respecto pero, mientras tanto, no estaría de más contar con unos líderes que fueran capaces de pensar un poco más allá de las próximas elecciones y que estuvieran dispuestos a apostar firmemente por la única solución que podemos sugerir en estos momentos. Pero mucho me temo que esto es demasiado pedir de Merkel, la canciller más corta de miras que ha tenido Alemania en muchísimo tiempo.

Por cierto, que la siguiente ilustración incluida en el artículo de Spiegel es bastante ilustrativa de la que se nos viene encima:

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[Wed Nov 23 12:00:50 CST 2011]

Echando un vistazo por ahí me encuentro con una entrada en la bitácora de Jorge Riechmann titulada Un rinconcito de silencio y vacío que me parece bien acertada:

El compositor y pianista Ryuichi Sakamoto añora: "Ahora tenemos música en todas partes, pero ya no queda tiempo para escucharla de verdad y amarla. Es bueno aparcar tanta información y vaciar el cerebro".

Yo, por ejemplo, suelo trabajar mientras oigo música de fondo. Sí, he dicho "oigo" porque en realidad no la escucho, a decir verdad. Está siempre ahí, de fondo, más para aislarme de todo lo que me rodea y permitir concentrarme en el trabajo que para otra cosa. Y es que en esto, como en tantas otras cosas, queda claro que vivimos en un mundo de excesos y superabundancia que, paradójicamente, tiene el efecto contrario al que imaginaban nuestros antepasados: en lugar de promover y extender la cultura, no hacemos en realidad sino engullir productos culturales como glotones incapaces de saborear. Nos tragamos canciones, conciertos, largometrajes, libros... sin llegar jamás a degustarlos. De ahí que raramente encontremos un libro u obra de arte que nos llegue a lo más hondo y cambie nuestra vida. Nos limitamos a consumirlas una tras otra en una larga sucesión de meros productos, objetos que tragamos y después expulsamos de nuestro cuerpo sin tiempo apenas para digerirlos (ni falta que hace, de hecho, pues la amplia mayoría de ellos no hacen sino repetir una y mil veces la misma historia, el mismo concepto, dirigidos como están al mismo "mercado"). Le tenemos auténtico pánico al silencio y al vacío. Por eso intentamos rellenarlos siempre con objetos y ruido. Todo ello forma parte, me temo, de esta sociedad consumista que no quiere morir para dar paso a algo nuevo, pero que debiera morir antes de ahogarnos a todos en un mar de basuras indigeribles. {enlace a esta entrada}

[Mon Nov 21 18:59:03 CST 2011]

Qué duda cabe que, al menos en España, la noticia del día es el inapelable triunfo del PP en las elecciones generales de ayer. No sólo obtienen los conservadores la mayoría absoluta de escaños en el Congreso, sino que se alzan también con la aplastante mayoría de escaños en el Senado, gracias a los cerca de 11 millones de votos (el 44,62% de los emitidos) que han obtenido. O, lo que es lo mismo, que el PP se hace con el gobierno de la nación poco tiempo después de conquistar prácticamente todos los gobiernos autonómicos (solamente se les resisten los de Cataluña y Andalucía, ésta última al menos hasta que se celebren sus comicios autonómicos en marzo del 2012, y hay que tener en cuenta que, aunque el socio mayoritario del Gobierno vasco sea el PSE-PSOE, también ahí está presente el PP), así como las capitales de provincia más importantes del país. En fin, que se mire como se mire, los resultados del PSOE (que, por cierto, pierde más de 4 millones de votos con respecto a las generales del 2008, empeorando así incluso los resultados de las autonómicas y municipales de mayo) son desastrosos. De hecho, Zapatero ya ha anunciado un congreso ordinario para febrero en el que, presumiblemente, se debatirán los resultados, se elegirá una nueva dirección y se intentará poner las bases de una recuperación política que, en principio, se nos antoja va a durar bastante en conseguirse.

¿Cómo explicar la bofetada electoral a los socialistas? Quizá sea demasiado pronto para entrar en ese tipo de debates. Antes que nada, habrá que echarle un vistazo a los resultados, analizarlos con detenimiento y reflexionar sobre su significado. Pero, queda bien claro que el mapa político español es prácticamente monocolor (los populares no han logrado ganar únicamente en Sevilla, Barcelona, Vizcaya y Guipúzcoa), superando con creces lo que lograran los socialistas de la mano de Felipe González en 1982 (aunque, es cierto, el PP se ha quedado unos cuantos puntos por debajo en porcentaje de voto). En otras palabras, mientras que los conservadores han obtenido los mejores resultados de su historia (superando incluso los que obtuvo Aznar en el 2000), los socialistas, por el contrario, han conseguido los peores resultados desde la Transición. El castigo ha sido claro y contundente, inapelable e indiscutible. Las primeras declaraciones de los dirigentes socialistas apuntan a la crisis económica como la raíz de todos sus problemas electorales, y es bien cierto que los resultados no pueden entenderse sin tener en cuenta ese factor. Sin embargo, conviene observar dos cosas: primero, el PP no comenzó a distanciarse claramente en la intención de voto hasta que el Gobierno Zapatero dio un giro de 180 grados a su política económica en mayo del 2010, luego algo tendrá que ver todo eso (es decir, las políticas que se aplicaron desde el Gobierno) con estos resultados; y, segundo, los socialistas no pueden limitarse a achacar toda la culpa de los resultados a la crisis, negarse a llevar a cabo cambio alguno y sentarse a esperar. No hay tiempo que perder. Ha llegado el momento de reformar el PSOE en profundidad, para lo cual puede que sea necesario incluso su refundación sobre unas bases algo distintas de las que se adoptaron allá entre 1977 y 1979. Aquel modelo se ha agotado por completo. {enlace a esta entrada}

[Thu Nov 17 10:26:45 CST 2011]

Me ha parecido interesante el artículo de Antonio Baños titulado Discursos en blanco (the movie) que leemos hoy en las páginas del diario Público. Tras hacer un repaso a los casos en los que diversos políticos, tanto españoles como extranjeros, parecen haberse quedado en blanco últimamente, el autor razonha hacia el final del artículo:

Al final, no hará falta votar en blanco puesto que serán los propios candidatos los que se presentarán en blanco.

De hecho, ya lo hacen. Si por un lado tenemos a candidatos como Rajoy, que evitan hacer declaraciones "comprometedoras" sobre sus planes de gobierno (se pregunta uno entonces para qué diablos se presenta como candidato a la Presidencia, si se niega en redondo a explicara qué diantres pretende hacer desde la Moncloa), por el otro lado tenemos a Rubalcaba, que ni él mismo acierta a creerse un discurso nítidamente socialdemócrata que jamás llevó a cabo cuando tuvo la oportunidad (es decir, durante los muchos años que ha estado en el Gobierno, primero con Felipe González, con Zapatero después), dando la impresión de que solamente lanza propuestas progresistas como mero cortafuego y desesperada táctica para salvar los muebles ante la tormenta conservadora que se avecina. Mientras tanto, visto lo visto, todo el mundo tiene bien claro que aquí no mandan las urnas, ni tampoco los gobiernos, sino aquellos que antaño llam&aacure;ramos "poderes fácticos" y que ahora preferimos denominar "mercados", que suena algo más neutro y moderno. {enlace a esta entrada}

[Wed Nov 16 09:44:39 CST 2011]

He de reconocer que me preocupa un poco la tendencia que puede observarse en ciertos sectores de la izquierda a demonizar a UPyD tachándola de "fascista" y brazo político de la extrema derecha. Tomemos, por ejemplo, el artículo de John Brown titulado UPyD: el vacío del extremo centro, publicado en el web de Rebelión. A mi parecer, destacan aseveraciones como las siguientes:

UPyD es el extremo centro, la nueva forma —postpolítica y brutalmente incolora— de la extrema derecha, la representación del Estado y el capital, en general. Rosa Díez lo afirma abiertamente en el texto de presentación de su organización que figura en la sección "Conócenos" de su página web: "fundamos UPyD [...] porque nos parecía necesario que en España hubiera un partido que defendiera el Estado". El partido de Rosa Díez se presenta como de izquierdas y de derechas a la vez, como una síntesis de ambos polos del arco político en el "progresismo": "Nosotros no tenemos reparo en declarar que si ser de izquierdas ahora es apoyar en España las exigencias nacionalistas o separatistas, la asimetría regional o el diálogo político con los terroristas, y en política exterior tener como referentes a Fidel Castro o Chávez... entonces somos de derechas. Y que si pertenecer a la derecha exige considerar la homosexualidad una enfermedad (y el matromonio entre personas del mismo sexo una indecente aberración), un delito el aborto o la experimentación genética con fines curativos, y tener a los padres por exclusivos responsables de la formación ética de sus hijos aún en cuestiones cívicas, además de estar obligados a apoyar la invasión de Irak, o a considerar inalterable la distribución de la renta y resignarse ante la pobreza de millones de hombres y mujeres... pues entonces no habrá más remedio que ser de izquierdas. [...] Para evitar este falso dilema, nosotros preferimos hablar de progresismo en vez de izquierda o derecha". (Manifiesto fundacional de UPyD).

Yo, en esas palabras, no veo sino el clásico posicionamiento de un partido centrista y moderado. Sencillamente, toma unas cosas de la derecha y otras de la izquierda, dependiendo del asunto que se esté discutiendo. Se puede estar o no de acuerdo con dicho posicionamiento ideológico, pero desde luego lo que no se puede hacer, creo yo, es tacharlo de "fascista". Yo, desde luego, no acierto a ver fascismo alguno en esas palabras que cita el propio Brown supuestamente en demostración de su tesis. ¿Una extrema derecha que defiende el matrimonio de las personas del mismo sexo, los derechos de los homosexuales, el aborto y hasta la distribución de la renta? ¿Qué extrema derecha es ésa?

A partir de ahí, Brown compara a UPyD con el falangismo de antaño, afirma su defensa de un concepto del Estado como superador de las diferencias ideológicas y los partidos y, en fin, viene a caracterizarlo casi como un totalitarismo de nuevo cuño. En definitiva, un auténtico despropósito, un desvarío mental que solamente puede provenir de una mente calenturienta o alguien tan embebido en su propio dogma que no acierta a distinguir las churras de las merinas. Los simpatizantes de UPyD que conozco no son fascistas, ni mucho menos, como tampoco son ultraconservadores ni franquistas. Se trata, más bien, de gente de clase media baja que, ciertamente, se siente cómoda con el estatus quo (de ahí que el voto a IU no les atraiga para nada), pero encuentra el debate entre los dos partidos mayoritarios algo pueril y simplista. Prefieren andarse con más cuidado a la hora de definirse, tomando elementos de unos, pero también de los otros, dependiendo del tema que se esté debatiendo. O, lo que es lo mismo, gente de centro de toda la vida.

Ahora bien, nada de esto quita para que uno reconozca que Rosa Díez emplea una retórica sin duda algo populista que, al menos en las formas, raya en ocasiones con el discurso de los neopopulismos del norte de Europa. Esto se observa, sobre todo, en su obsesión desmedida con el Estado de las Autonomías y la negociación con ETA. Personalmente, pienso que se equivoca de estrategia. Un partido de centro puede obtener muchos más votos manteniendo una posición moderada y sensata frente a los dos partidos mayoritarios sin necesidad de lanzarse a una cruzada anti-autonómica que, en realidad, no hace sino poner al descubierto que también UPyD es incapaz de plantearse los grandes problemas políticos desde una perspectiva menos ideológica y más pragmática, que es al fin y al cabo lo que busca su electorado potencial. Pero de ahí a afirmar, como se hace a menudo desde la izquierda, que UPyD es un claro ejemplo de neofascismo media un buen trecho. No confudamos los términos, por favor. Nos hacemos un flaco favor a nosotros mismos. {enlace a esta entrada}

[Tue Nov 15 13:37:39 CST 2011]

El País publica hoy un artículo sobre el laicismo en la campaña electoral que no puede llevarnos sino a la conclusión de que, en realidad, el tema ni siquiera se ha tocado en ninguno de los debates. Cierto, tenemos otros temas más importantes entre manos en estos momentos. Después de todo, ¿a quién le preocupa el laicismo cuando está en el desempleo y puede ser desahuciado en cualquier momento? No obstante, llama la atención, creo, el hecho de que los dos grandes partidos ignoren el tema por completo. Uno (el PP) porque obviamente prefiere mantener el status quo y el otro (el PSOE) porque parece tenerle demasiado miedo a lo que pueda hacer la derecha más recalcitrante. Como bien se explica en el artículo, Zapatero prometió una nueva Ley de Libertad de Conciencia que viniera a clarificar la cosa y, sobre todo, equiparar las relaciones del Estado con las distintas religiones existentes hoy en nuestro país. Sin embargo, le entró pánico y no se atrevió a meterle mano a tan espinoso asunto. Pero la cosa no queda ahí sino que, como se nos explica, el Gobierno de Zapatero modificó la situación en sentido contrario (esto es, para consolidar e incluso expandir los privilegios de la Iglesia católica):

El nuevo sistema [de financiación] elevó el coeficiente del IRPF que recibe el episcopado por deseo de los fieles que ponen la equis en la casilla correspondiente (hasta el 0,7% de la cuota). Además, daba carácter "estable" al modelo. El Gobierno libraba así a la jerarquía de una de sus promesas incumplidas: la de autofinanciarse. Ese fue su compromiso cuando firmó los acuerdos de 1979, sustitutos del Concordato franquista de 1953. Dice el artículo dos del acuerdo sobre Asuntos Económicos: "La Iglesia católica declara su propósito de lograr por sí misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades". Mientras tanto, se añade, "el Estado se compromete a colaborar con la Iglesia católica en la consecución de su adecuado sostenimiento económico, con respeto absoluto del principio de libertad religiosa".

Para ello se articuló un sistema provisional de "dotación" mientras se encontraba (plazo: tres años) una fórmula más adecuada de asignación de recursos. El proceso parecía diáfano: al final del citado artículo se proclamaba: "Ambas partes se pondrán de acuerdo para sustituir los sistemas de colaboración financiera expresada en los párragos anteriores, por otros campos y formas de colaboración económica entre la Iglesia católica y el Estado".

El Ejecutivo de Zaptero también libró a los obispos en 2007 del bochorno de otro gran fracaso: el del llamado "impuesto religioso", que estaba dejando al descubierto cada año la proverbial tacañería del católico español para con sus jerarcas. Muerto el dictador Franco, su gran protector, los obispos habían asumido en 1979 el final del nacionalcatolicismo de Estado, pero confiaban en que la sociedad, que creían católica en un 98%, les apoyaría económicamente. Por eso asumieron con entusiasmo la idea del impuesto religioso, primero, y la de llegar a autofinanciarse.

Pronto bebieron de un cáliz amargo, cuando vieron que apenas el 34% de los declarantes a Hacienda ponían la equis en la casilla del IRPF que asigna una pequeña cantidad del impuesto a los obispos, y eso que ese acto no supone pagar más a Hacienda por ser católico, como ocurre en otros países. Por el contrario, es cada español, sea creyento o ateo, niño o anciano, católico o judío, protestante, musulmán o budista, quien paga a través de Hacienda ese impuesto católico. Además, esa asignación de Hacienda a la Conferencia Episcopal —249.456.822 euros el año pasado— es una mínima parte de la ingente aportación económica que diferentes administraciones del Estadao hacen a esa confesión. Los expertos cifran en más de 6.000 millones los fondos recibidos por la Iglesia católica, liberada además de todos los impuestos excepto el IVA.

En fin que, como decíamos, Zapatero, lejos de equiparar el estatus de la Iglesia católica con el de las demás iglesias en lo que respecta a sus relaciones con el Estado, no ha hecho sino extender los privilegios de los que ya gozaba. Toda una auténtica paradoja para quien continúa siendo retratado por la derecha dura como un laicista extremo y peligroso. Sencillamente, los hechos no concuerdan con ese retrato propagandístico.

Pero entremos a analizar la raíz del problema. Lo cierto es que, se mire como se mire, y retomando las famosas palabras de Manuel Azaña durante la Segunda República, España ha dejado de ser católica. Los únicos que se niegan a aceptar este hecho incontrovertible son los jerarcas de la Iglesia y los partidarios de la derecha más ultraconservadora. Según las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el procentaje de españoles que se consideran católicos de una forma muy amplia se encuentra entre el 74% y el 82%. Ahora bien, apenas el 13% de quienes se consideran creyentes acuden a misa los domingos. O, lo que es lo mismo, el porcentaje de católicos practicantes en nuestro país es bastante pequeño. Se trata de un número todavía importante, cierto. Pero para nada puede afirmarse que se trata de la mayoría de la sociedad ni muchísimo menos. De hecho, dadas las circunstancias, afirmar que el catolicismo es parte integral de la nación española actual sólo puede concebirse desde unos presupuestos ideológicos más bien esencialistas y dogmáticos. Es la realidad, guste o no. Desde la muerte de Franco y la llegada de la democracia, la sociedad española se ha modernizado a pasos agigantados y, con ello, se ha secularizado de forma quizá irreversible, como el propio Papa Benedicto XVI ha afirmado en numerosas ocasiones.

Ahora bien, el problema al que tenemos que hacer frente es que, en tanto que la sociedad se ha secularizado, nuestra Constitución todavía reconoce que la Iglesia católica debe desempeñar un papel privilegiado en nuestro entramado político-social. Es decir, que la Constitución, al menos en este aspecto (y seguramente en bastantes otros), ya no refleja la realidad social de nuestro país. Me estoy refiriendo, en concreto, al artículo 16 que, aunque garantiza la libertad religiosa, también establece en su apartado tercero:

Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y demás confesiones.

Por supuesto, todo depende de cómo se interprete ese apartado del artículo 16 de la Constitución. Aunque para mí es bien evidente que establece que el Estado debe tener en cuenta "las creencias religiosas de la sociedad española" (que, como decíamos algo más arriba, han cambiado sustancialmente desde que se escribiera el citado artículo) y le obliga a mantener una relación de cooperación con la Iglesia católica, no hay que perder de vista que el mismo texto también hace referencia a las otras confesiones. Tal y como lo entiendo yo, se menciona a la Iglesia católica específicamente porque tradicionalmente ha mantenido un papel especialmente importante en nuestra sociedad. Sin embargo, quienes redactaron el documento constitucional no descartaban que las circunstancias pudieran cambiar. Estamos de acuerdo, creo, que se podía haber evitado la referencia a una denominación religiosa en concreto. Pero, sea como fuere, el caso es que está ahí y no hace sino introducir un claro elemento de confusión fácilmente manipulable por quienes prefieren que no cambie el estatus quo. En definitiva, que me temo que si alguna vez vamos a introducir una reforma seria y en profundidad en este campo, solamente será posible con una reforma constitucional que clarifique ese artículo. No descarto con ello que una simple sentencia del Tribunal Constitucional venga a poner fin a los abusos de poder de quienes se creen legítimos representantes de la esencia nacional (independientemente de que nadie les haya elegido democráticamente para estar ahí), pero lo veo más bien improbable dada la tendencia de dicho tribunal a favorecer las componendas y no irritar demasiado a los poderes fácticos. {enlace a esta entrada}

[Tue Nov 15 11:46:30 CST 2011]

Se me pasó escribir unas líneas hace unos cuantos días, cuando el diario Gara publicó una entrevista con dirigentes de ETA en la que éstos confirmaban no sólo su intención de continuar el proceso que debe poner fin a la lucha armada, sino que se descartan a sí mismos como interlocutores y reconocen que el desarme está en la agenda. En este sentido, me parece digno de destacar que ETA se mantenga al margen del proceso negociador y ceda el testigo a otros elementos de la izquierda abertzale que, guste o no guste, al menos están legitimados por las urnas. Como acertadamente se señala en el artículo de Gara:

...surgió una nueva realidad. El potencial que mostró la experiencia de Lizarra-Garazi encendió todas las alarmas en el Estado, que decidió dar un salto cualitativo en su estrategia: dejar a la izquierda abertzale, a través de la ilegalización, fuera del escenario político. Sin base social, sin referente político-institucional, con ls opciones de profundizar en la construcción nacional anuladas, el objetivo del Estadao consistía en reducir la iniciativa de la izquierda abertzale sólo a la lucha armada, con la esperanza de que la represión policial la neutralizara.

El análisis me parece de lo más certero (lo cual, dicho sea de paso, demuestra que quienes dirigen ETA no viven necesariamente en otra órbita, como se afirma a menudo). Yo iría aún más lejos y me atrevería a afirmar que el fin del terrorismo en el País Vasco no hará sino favorecer los intereses de quienes defienden la independencia. Sencillamente, tras tantas décadas exigiendo que abandonaran las armas y apostaran por las urnas, quienes se oponen frontalmente a reconocer derecho alguno a la autodeterminación se quedan ahora sin argumentos si los nacionalistas lograran el apoyo de la mayoría de sus conciudadanos. Sería paradójico, pero el fin de la lucha armada no haría, pues, sino legitimar la reivindicación del derecho de autodeterminación. Una vez desaparecida ETA, ¿cómo puede justificarse la posición de quienes niegan que los vascos tengan el derecho a decidir su propio futuro? enlace a esta entrada}

[Fri Nov 11 11:31:09 CST 2011]

Merece la pena leer el artículo de Paul Krugman sobre la crisis de la deuda europea publicado por The New York Times ayer. Aunque no comparto necesariamente el pesimismo de Krugman sobre el futuro del euro (ni tampoco la descripción que hace en el tercer párrafo afirmando que únicamente algunos demócratas estadounidenses eran algo escépticos sobre el euro por las razones correctas, en contraposición a otros, que supuestamente se opusieron por las razones "equivocadas"), sí que estoy de acuerdo con las apreciaciones que hace sobre la forma en que se está analizando todo desde los EEUU:

It's true that all European countries have more generous social benefits —including universal health care— and higher government spending than America does. But the nations now in crisis don't have bigger welfare states than the nations doing well —if anything, the correlation runs the other way. Sweden, with its famously high benefits, is a star performer, one of the few countries whose GDP is now higher than it was before the crisis. Meanwhile, before the crisis, "social expenditure" —spending on welfare-state programs— was lowewr, as a percentage of national income, in all of the nations now in trouble than in Germany, let alone Sweden.

Oh, and Canada, which has universal health care and much more generous aid to the poor than the Unitede States, has weathered the crisis better than we have.

No me canso de repetir lo mismo cuando hablo con amigos estadounidenses. Aparte de la insultante superficialidad y enorme carga ideológica con que casi todos los comentaristas políticos de reconocido prestigio tratan el tema aquí en los EEUU, no se me ocurre otra razón de la errónea percepción que tienen tantos americanos sobre lo que está sucediendo al otro lado del Atlántico. Por si fuera poco, no hay más que hacer un par de búsquedas en la Red para darse cuenta de que afirmaciones tan ramplonas como las que se oyen desde las filas ultraconservadoras son insultantemente falsas. Obviamente, eso importa bien poco cuando tanta gente anda combatiendo en su particular cruzada "anti-totalitaria" contra el "socialista" Obama.

Pero mucho más importante me parecen las reflexiones que hace Krugman sobre las políticas de austeridad:

First, if you look around the world you see that the big determining factor for interest rates isn't the level of government debt but whether a government borrows in its own currency. Japan is much more deeply in debt than Italy, but the interest rate on long-term Japanese bonds is only about 1 percent to Italy's 7 percent. Britain's fiscal prospects look worse than Spain's, but Britain can borrow at just a bit over 2 percent, while Spain is paying almost 6 percent.

What has happened, it turns out, is that by going on the euro, Spain and Italy in effect reduced themselves to the status of third-world countries that have to borrow in someone else's currency, with all the loss of flexibility that implies. In particular, since euro-area countries can't print money even in an emergency, they're subject to funding disruptions in a way that nations that kept their own currencies aren't —and the result is what you see right now. America, which borrows in dollars, doesn't have that problem.

The other thing you need to know is that in the face of the current crisis, austerity has been a failure everywhere it has been tried: no country with significant debts has managed to slash its way back into the good graces of the financial markets. For example, Ireland is the good boy of Europe, having responded to its debt problems with savage austerity that has driven its unemployment rate to 14 percent. Yet the interest rate on Irish bonds is still above 8 percent —worse than Italy.

De hecho, tampoco parece que las cosas estén mejorando en Grecia, Portugal o Espa&ntidle;a. Las medidas de austeridad no están sino hundiéndonos aún más en el pozo de la deuda y la recesión. En estos momentos, nos encontramos al borde de una segunda recesión que bien pudiera hundirnos en una auténtica depresión económica de incalculables consecuencias. En otras palabras, la política de austeridad no está funcionando. ¿Cuándo nos atreveremos a tomar las riendas y decidir lo que es mejor para nuestras sociedades, y no para "los mercados"? enlace a esta entrada}

[Thu Nov 10 11:54:19 CST 2011]

Leo en las páginas de Rebelión un artículo de Pedro L. Angosto que recuerda (y reivindica) la figura de Manuel Azaña y me sorprende (a pesar de haber leído mucho sobre Azaña, así como también he leído muchos de sus discursos y ensayos) la honestidad y profunda actitud ética con que el Presidente de la República se planteaba la tarea política. Nótense, por ejemplo, estas reflexiones escritas en su cuaderno de notas en 1933:

Una de mis angustias personales más profundas durante estos dos años y medio de gobierno, angustias recrudecidas y agravadas en los momentos de mayor dificultad, venía de ponerme a considerar si todo aquello que nosotros estábamos haciendo en cumplimiento de un deber, no por acción graciosa; si todo lo que el país español estaba realizando y esperando, si toda esa etapa de gobierno no sería, al fin y al cabo, más que uno de tantos islotes como de vez en cuando han aparecido en la política de España y después han quedado rodeados por todo el oleaje de las bajas pasiones, de las miserias nacioanles y de la decadencia pública, para quedar como un recuerdo en la historia española, al cual han vuelto los ojos con tristeza los sucesores de aquellos que iniciaron una regeneración. Esto me ha angustiado profundamente, y en días negro y de desesperación casi, me he preguntado si, ante el porvenir que se nos ofrecía, ante lo que veía más cerca de mí, ante el peligro que yo sentía letente bajo mis manos, no estaríamos representando una vez más este drama de la regeneración imposible de la vida política española.

Premonitorias palabras, sin duda, teniendo en cuenta lo que se le vino encima pocos años después. Pero lo que más llama la atención, me parece, es la profunda actitud ética con que Azaña se plantea la actividad política, algo tan distante del político de carrera hoy en día. ¡Qué pena que desperdiciáramos a tan gran político de la forma en que lo hicimos! {enlace a esta entrada}

[Fri Nov 4 10:27:56 CDT 2011]

Si algo puede uno concluir después de asistir al triste espectáculo de la crisis de la deuda soberana europea es que el esperpento no es exclusivamente patrimonio nacional de los españoles. Ahora resulta que, después de asustar a medio mundo y causar el temblor de las bolsas en todo el planeta, Yorgos Papandreu, el Primer Ministro griego, ha decidido aparcar la idea de celebrar un referéndum sobre el plan de estabilidad propuesto por la UE. Si irresponsable se le antoja a uno que Papandreu hubiera lanzado la idea sin consultar absolutamente a nadie (cuando, como es obvio, la celebración de un referéndum hubiera tenido consecuencias claras no ya en el resto de países miembros de la zona euro, sino en medio mundo), el que ahora se eche atrás así por las buenas me parece una obvia tomadura de pelo. Sencillamente, el mensaje que se envía es que se están haciendo las cosas de forma improvisada y al buen tuntún. O, como decíamos al principio, un verdadero esperpento.

En todo caso, si algo está quedando claro en todo esto es que la democracia representativa de la que tan orgullosos estábamos allá a principios de la década de los noventa con la caída del bloque comunista (¿recuerdan el "fin de la Historia", de Francis Fukuyama?) no es democracia más que sobre el papel. Resulta que, en cuanto alguien propone que se haga un referéndum para que los ciudadanos decidan sobre un asunto tan importante como el plan de rescate para garantizar la viabilidad financiera de un país (y, por supuesto, el tipo de recortes y sacrificios que se van a hacer), todo el mundo se lleva las manos a la cabeza escandalizado por la supuesta irresponsabilidad de quien siquiera se plantea la consulta. ¿Pero no habíamos quedado en que no hay nada mejor que la democracia? ¿Dónde quedaron todas aquellas proclamas a favor de la voz de los ciudadanos y las afirmaciones de que la mayoría siempre acierta o, cuando menos, se equivoca menos a menudo que la minoría rectora? Uno se pregunta si tal vez todo aquello se aplicaba únicamente a los países de la órbita comunista en aquél entonces, y no a nuestros propios países hoy día. Vamos, que se trata un poco de aquel proverbio tan conocido: justicia, señor, pero por mi casa no. No va a quedar más remedio que darle la razón a Cayo Lara cuando afirma que "Grecia prueba que capitalismo y democracia son incompatibles", aunque duela reconocerlo porque ya se sabe que las afirmaciones de los líderes de IU debieran siempre recibirse con una mueca de sorna, según nos han enseñado los medios de comunicación durante todos estos años. {enlace a esta entrada}

[Thu Nov 3 15:20:56 CDT 2011]

El País publica hoy un artículo de Paul Kennedy titulado ¿Hemos entrado en una nueva era? que merece la pena leer. En él Kennedy se manifiesta convencido de que nos encontramos, metafóricamente hablando, ante un auténtico parteaguas que, al igual que sucediera en otras ocasiones en el pasado, vendrá a marcar un antes y un después. Según explica, los indicadores son los siguientes: primero, la erosión del dólar como divisa única o dominante de reserve en el mundo (no hace mucho el 85% de las reservas estaban denominadas en dólares, mientras que ahora ha quedado reducido al 60%), en favor de una cesta algo más variada que incluye no solamente a la divisa estadounidense, sino también el euro y, dentro de muy poco, seguramente hasta el yuan chino; segundo, la erosión y parálisis del proyecto europeo, incapaz de superar sus diferencias nacionales con un proyecto realmente paneuropeo, lo cual no hace sino disminuir aún más su importancia en el mundo; tercero, el impresionante refuerzo militar de buena parte del este y el sur de Asia (China, Japón, Corea del Sur, Indonesia, India...), que amenaza con desequilibrar la balanza del poderío militar mundial; y, por último, la aparentemente irreversible inoperancia de las Naciones Unidas, organizada de tal forma que ya no responde a las necesidades del mundo contemporáneo.

Se trata, como puede verse, de indicadores que, me parece, todos reconoceremos como válidos. Aún se podría añadir incluso otros cuantos, si ampliamos un poco la visión de Kennedy y copnsideramos también los cambios demográficos, tecnológicos y culturales. En definitiva, todo ello conduce a Kennedy a concluir su artículo con los siguientes comentarios:

Hemos visto la disminución del peso del dólar, la desintegración de los sueños europeos, la carrera armamentística en Asia y la parálisis del Consejo de Seguridad de la ONU cada vez que se amenaza con un veto; ¿acaso no indican todas estas cosas que estamos entrando en terreno desconocido, en un mundo agitado, y que, en comparación con él, la visible alegría de los clientes que salen de una tienda Apple con un dispositivo nuevo resulta, no sé, tonta y sin importancia? Es como si estuviéramos de nuevo en 1500, saliendo de la Edad Media hacia el mundo moderno, cuando las multitudes se maravillaban ante cualquier arco nuevo, más grande y más poderoso. ¿No deberíamos tomarnos nuestro mundo un poco más en serio?

O, lo que es lo mismo, Kennedy no concluye nada de nada. Se limita a señalar que el mundo está cambiando a marchas forzadas y haríamos bien en pensar sobre ello detenidamente, en lugar de perder el tiempo con nimiedades y noticias de poca monta sobre el último producto de Apple. Pero todo eso hace ya mucho tiempo que lo viene diciendo otra gente también. Que las cosas están cambiando a un ritmo vertiginoso se repite hasta la saciedad. Es más, se hace tanto que uno llega hasta a dudar de que en realidad lo haga a mayor velocidad que en otros momentos del pasado. Pero, sea como fuere, nadie niega que es bien posible que estemos ante uno de esos momentos históricos en los que lo viejo aún no ha muerto del todo y lo nuevo todavía está por nacer. Yo me atrevería a ir incluso más lejos y afirmar que Kennedy se queda corto. Los cambios que se avecinan son de mucho mayor calado, e incluye cuestiones que, desde su perspectiva más bien ortodoxa, él ni siquiera se plantea, como los límites ecológicos a la civilización industrial, el creciente desencanto con las instituciones de la democracia liberal representativa, la mundialización de nuestras sociedades y culturas... En fin, que Kennedy se limita a apuntar lo más obvio. Señala que se están dando cambios de entidad dentro del sistema internacional que conocemos. El problema es que quizá los cambios apunten mucho más lejos de lo que él cree, llegando a afectar incluso a las bases mismas de nuestro sistema de vida. En otras palabras, aunque Kennedy acierta al indicar que podemos estar ante los primeros movimientos de un cambio radical de civilización, cuando baja a hablar de los indicadores se limita a describir lo más superficial, lo que no hace sino meramente dislocar un poco la distribución de fuerzas dentro del paradigma antiguo. Mi impresión, por el contrario, es que lo que se está planteando es mucho más profundo que todo eso. {enlace a esta entrada}