Cuaderno de Bitácora

[Wed Feb 25 20:45:48 CST 2004]

Ayer se inauguró un ciclo de conferencias sobre La Pepa, la Constitución de 1812 que parece bastante interesante, y me llama la atención leer unas declaraciones de quien fuera profesora mía en la Universidad Complutense, Carmen Iglesias, acerca de las propuestas de reformar la Constitución de 1978.

Hasta hace 4 meses nadie hablaba de reformarla, pero con la marabunta de las elecciones y el afán de poder de algunos, parece que ya no nos sirve para nada.
Me preocupa leer estas palabras porque la profesora Iglesias nunca fue conservadora ni mucho menos, y sin embargo creo entender sus declaraciones como una crítica clara a las posiciones de José Luis Rodríguez Zapatero y ciertos sectores del PSOE estos días. La Constitución no es algo con lo que deba jugarse por puros motivos electorales, y esto aplica tanto a España como a los EEUU, donde también el Presidente está proponiendo una reforma tras la cual no cuesta trabajo ver las artimañas electoralistas de un candidato en apuros. Si creemos necesario reformarla, hagámoslo, pero por favor asegurémonos que se hace de una forma consensuada y sin dejar a nadie en la cuneta. {enlace a este artículo}

[Wed Feb 25 20:30:37 CST 2004]

Anoche tuve ocasión de ver Chicago, City of the Century, documental de la televisión pública estadounidense PBS, y oí algo que me llamó la atención. El narrador contaba la historia de cómo los inmigrantes se reunían en sus propios salones en los barrios obreros a finales del siglo XIX, y se daba el caso de que había salones para inmigrantes alemanes, otros para los polacos, checos, irlandeses... y en las raras ocasiones en las que alguien entraba en el salón "equivocado" era muy probable que se diera un incidente grave. De hecho, se contó la historia de un trabajador alemán ebrio que, en medio de su borrachera, entró en un bar polaco y fue asesinado a botellazos por la clientela. Saco esto a colación porque no va a ser la primera vez que uno oye el mito de que los EEUU son un auténtico melting pot donde los inmigrantes se funden e integran perfectamente en la sociedad. De hecho, no faltan los conservadores que culpan a los movimientos sociales de defensas de las minorías que cobraron vigor tras las luchas de los años sesenta por la supuesta falta de integración de los inmigrantes contemporáneos. Sin embargo, la anécdota que menciono viene a recordarnos que, al contrario de lo que el mito conservador sostiene, los inmigrantes recién llegados al país siempre han tendido a organizarse en comunidades que se esfuerzan por mantener la identidad nacional que dejaron atrás. Es una tendencia natural en el ser humano, y tan sólo en la segunda o tercera generación asistimos a una más clara integración en la sociedad. {enlace a este artículo}

[Wed Feb 25 15:56:12 CST 2004]

Se veía venir que esto iba a suceder tarde o temprano, pero no por ello deja de sorprenderme el llamamiento del Presidente Bush a la propuesta de reformar la Constitución estadounidense para ilegalizar el matrimonio entre individuos del mismo sexo. Más allá de la opinión que cada cual pueda tener sobre el tema del matrimonio entre homosexuales como tal, me parece preocupante que a estas alturas de la película alguien proponga que el Estado se encargue de proporcionar "liderazgo moral" a los ciudadanos, pues se trata de un planteamiento ideológico que creía superado con la derrota final de las grandes ideologías totalitarias durante el siglo XX. Claro que ya hemos ido viendo durante este nuevo siglo cómo el dogmatismo siempre vuelve a mostrar su repugnante cabeza cuando menos se lo piensa uno, pero ello no quita para que me sorprenda que este tipo de actitudes se den precisamente en el Presidente de una nación occidental, democrática y avanzada. Aún más preocupante me parece, si cabe, el hecho de que Bush defienda su posición haciendo un llamamiento a "las raíces culturales, religiosas y naturales" de la institución matrimonial. Ya he repetido en otras ocasiones que me opongo frontalmente a que todo un Presidente de una nación democrática use argumentos religiosos para apoyar sus puntos de vista, pues suponen ya de entrada la ruptura completa con las bases mismas del consenso sobre el que se asienta una sociedad abierta, plural y democrática: las políticas deben estar basadas en argumentos racionales, y no en la fe, pues la razón es lo único que tenemos en común todos los seres humanos sin diferencia de raza, creencias religiosas, lengua, sexo o nacionalidad. Al hacer uso de argumentos estrictamente religiosos para defender sus posiciones, el Presidente Bush está socavando las bases racionales de nuestro propio sistema democrático, tal y como fueron asentadas por los pensadores ilustrados hace ya varios siglos. Finalmente, tampoco es accidental que el Presidente no se haya atrevido a tocar este tema hasta ahora que las encuestas señalan que el más que probable candidato demócrata a la Casa Blanca, John Kerry, puede convertirse en una seria amenaza a sus ambiciones de ganar las elecciones del próximo noviembre. En otras palabras, Bush parece estar usando un tema tan divisivo para obtener ciertas ganancias políticas en su propia campaña. Cuesta trabajo ver un mínimo de responsabilidad en esta actitud. {enlace a este artículo}

[Sat Feb 21 09:11:54 CST 2004]

La cosa va de comentarios tontos. Durante el transcurso de una cena con militantes del PP, el ministro de Defensa, Federico Trillo, manifestó que le hubiera gustado tomar la isla de Perejil antes para que los pescadores españoles pudieran faenar en aguas marroquíes.

A mí lo que me habría gustado es ser ministro de Defensa hace ocho años. Pero sólo para una cosa. Me hubiera gustado para haber tomado la Isla Perejil ocho años antes y que nuestros pescadores pudieran pescar en las aguas de Marruecos, caramba.
Y después nos preguntaremos por qué las autoridades marroquíes sienten resquemor. Se me dirá que Trillo hizo estas afirmaciones en el contexto distendido de una cena donde, además, imitó a Felipe González y Alfonso Guerra, y que no podemos tomarnos sus palabras en serio. Sin embargo, me parece obvio que un ministro, sobre todo el que se encarga de la cartera de defensa, debe ser más cuidadoso con sus chistes, y las gracias de Trillo en este caso no pueden sino herir la sensibilidad de nuestro vecino del Sur. De hecho, me extrañaría mucho que este traspiés no tenga consecuencias negativas en la próxima ronda de negociaciones sobre explotación pesquera. Se trata, al fin y al cabo, de un chiste de mal gusto con claros tintes imperialistas. {enlace a este artículo}

[Fri Feb 20 21:45:54 CST 2004]

Hace unas semanas me encontré con un fantástico sitio web dedicado a la cultura judía que, entre otras cosas, publicaba una entrevista con Joseph Weiler, profesor de la Universidad de Nueva York y autor de A Christian Europe donde el académico se manifiesta a favor de la inclusión de algún tipo de reconocimiento del pasado cristiano de Europa en el preámbulo de la Constitución de la UE. Me parece ya indicativo que el debate se haya producido allá sin que se hayan oído acusaciones de herejía, satanismo, traición a la patria o ateísmo como las que se suceden aquí en los EEUU cada vez que el tema sale a relucir. No cabe duda de que ello se debe a la falta de implantación de un integrismo religioso como el existente por estos lares, que de una u otra forma se ha adueñado del discurso público desde los años ochenta a esta parte. Lo que me parece bastante interesante del argumento utilizado por Weiler, no obstante, es el siguiente párrafo:

The refusal to make a reference to God is based on the false argument that confuses secularism with neutrality or impartiality. The preamble has a binary choice: yes to God, no to God. Why, I ask, is excluding a reference to God any more neutral than including God? It is favoring one worldview, secularism, over another world view, religiosity. In a binary situation, no choice is neutral.
La respuesta a la pregunta que hace Weiler está bien clara para mí, y aplica allá en Europa igual que acá en los EEUU: mientras que la inclusión de una referencia a Dios en el preámbulo de la Constitución discrimina a todos aquellos que no tienen fe, la ausencia de la misma no discrimina a aquellos que sí que la tienen. Me explico: si identificamos a una institución política nacional o supranacional con una determinada fe religiosa, estamos al mismo tiempo subrayando implícitamente que todos aquellos que no comparten dicha fe son, de alguna forma, menos auténticamente nacionales, ciudadanos de segunda, individuos en los que no se puede confiar porque no representan la esencia auténtica de la institución en cuestión. Por el contrario, si dejamos el asunto a la conciencia de cada cual, ambos creyentes y no creyentes (así como creyentes en otras fes) no tienen razón alguna para sentirse al margen del proyecto común que supone una nación o proyecto político. Volvemos a lo que me parece más bien esencial en cualquier democracia liberal moderna: los asuntos de fe han de dejarse a la conciencia de cada cual, sin que el Estado tome partido, pues la esfera política ha de mantenerse al margen de creencias religiosas. Cuidado, porque habrá quien me acuse de discriminar a los creyentes al impedir que manifiesten sus creencias públicamente. Contra esto, no me queda más remedio que decir que quien me acusa debe haber malentendido mi posición. No estoy negando el derecho a que los individuos puedan expresar su fe, sino más bien a que puedan imponerla sobre la comunidad entera inscribiéndola en el documento político fundacional. Si, durante el normal tira y afloja del proceso democrático resulta que un grupo de determinada afiliación religiosa consigue convencer a la mayoría de que han de tomarse medidas políticas y legislativas inspiradas por una cierta filosofía, me parece muy bien. Lo que ya no me parece tan aceptable es que inscriban esas creencias en piedra y hagan imposible que otra mayoría de signo contrario pueda formarse cuatro años después y legislar en sentido contrario. Me parece que eso tiene bien poco que ver con la tradición ilustrada europea. {enlace a este artículo}

[Fri Feb 20 20:34:49 CST 2004]

No me extraña que tanta gente considere a Fernando Savater el enfant terrible de la filosofía española. Ahora acaba de publicar un libro titulado Los diez mandamientos en el siglo XXI, cuyo primer capítulo puede leerse en la red. Savater revisa la vigencia de los consabidos mandamientos de las Tablas de la Ley que Moisés bajara del Monte Sinaí, y en este capítulo en concreto arremete contra el sexto mandamiento, el que prohíbe el adulterio. Los argumentos de Savater en favor del sexo libre pueden parecernos acertados o no, pero aún así hay párrafos que no tienen desperdicio, y deberían hacernos reflexionar. Así, por ejemplo, nos recuerda que los cristianos no siempre fueron vistos como firmes defensores de la institución familiar con la que hoy se les identifica.

Una de las cosas de los cristianos que más escandalizaban a los romanos era que, a su juicio, atacaban la idea de la familia tradicional. Los primeros cristianos no valoraban el matrimonio y los hijos. Su premisa era que todos los hombres eran hermanos. Promovían la idea de abandonar la familia: "Deja a tus padres y a tus hermanos y vente conmigo", dice Cristo en una ocasión.

Predicaban lo que parecía una vida errante, bohemia, sin ataduras familiares o responsabilidades. Los primeros cristianos vivían incluso en cierta comunidad de bienes, no tenían la familia como la célula individual de la sociedad. Todo esto a los romanos les pareció escandaloso.

De hecho, nunca se me olvidará cuando leí precisamente esa cita bíblica por primera vez allá durante mis años de educación básica. Tuvo en mí el mismo efecto que, por lo que cuenta Savater, tuviera entre los romanos del siglo primero. Ni que decir tiene que, una vez confirmada la alianza fáctica con el poder temporal tras Constantino, la semilla revolucionaria y transgesora del cristianismo fue reprimida sin piedad. Lo que ayer era útil para expandir la nueva fe por el Mediterráneo, hoy se considera desestabilizador para el poder y, por consiguiente, inaceptable.

Más interesante me parecen aún los comentarios de Savater acerca de la influencia que tuvo San Pablo en la joven Iglesia. Es ahí donde podemos encontrar la raíz del fanatismo anti-carnal que vendría a caracterizar al cristianismo en siglos posteriores.

Los tres deseos. (...) San Pablo "el auténtico inventor del cristianismo" fue uno de los primeros en hablar del deseo. Para él había tres deseos desordenados, tres libidos, tres anhelos afanosos y excesivos que poseían al hombre a lo largo de su vida: la libido cognoscendi, es decir, el deseo desordenado de conocer; la libido dominando, el deseo desordenado de mandar, de ordenar de poseer, y la libido sentiendi, el deseo desordenado de los sentidos, de los placeres.

Estos tres marcos, en los que el deseo se desborda, forman las pasiones esenciales que arrastran a los hombres y contra las que hay que luchar de forma permanente. De las tres, la más ligada a nuestra naturaleza animal, y sensorial es la libido sentiendi, la de los afanes sensuales, la del deseo de gratificación inmediata. Las otras dos son anhelos que se pueden aplazar. Aplazamos nuestro deseo de buscar conocimiento o de alcanzar el poder, pero los sentidos quieren el aquí y ahora. La libido sentiendi es la que busca el goce inmediato, aunque sea momentáneo e instantáneo.

Tiene poco de extraño entonces que Nietzsche clamara contra San Pablo como el gran corruptor de la civilización occidental. Después de todo, a él debemos el que el cristianismo volviera la espalda por completo al mundo de los sentidos a tan temprana edad. Desde entonces, la nuestra ha sido la historia de la demonización absoluta de todo aquello que tenga que ver con los placeres mundanos... hasta la llegada del humanismo y, más recientemente, la sociedad postmoderna. {enlace a este artículo}

[Wed Feb 18 20:41:08 CST 2004]

Leo una entrevista con el novelista británico Martin Amis donde se habla un poco de todo. Desde la definición de literatura ("I think Dryden gave it, 'What is the point of literature? It's to give instruction and delight'"), hasta las diferencias entre la escena literaria inglesa y la estadounidense, pasando por las inevitables referencias a los sucesos políticos de actualidad y las consecuencias de las ideologías totalitarias.

The lesson is that actually things achieved by violence don't last. They all have to be done again. We think that violence solves things. And it never has. I mean retaliatory violence is sometimes necessary and so on. And revolutions have their own beautiful rationale. If you are oppressed there is a sword up there in the sky that you must reach for. And so on. But this tit-for-tat business that we have been doing for millennia doesn't get us an inch further. We can't seem to take that in. So a great deal about life makes perfect sense. The energy of violence commits us to a road where nothing does make sense.
Me parece importante subrayar la complejidad de su posición: no se trata tanto de una oposición frontal a la violencia como un reconocimiento de que, aun cuando sea necesaria en ocasiones, realmente no soluciona nada. Siempre he pensado que la guerra puede ser necesaria, sobre todo cuando se trata del último recurso y se usa en defensa propia, pero me asustan quienes recurren a ella encontrándose bajo los embriagadores efectos del heroicismo falsamente patriótico. La violencia es algo muy serio, e incluso cuando recurrimos a ella debemos hacerlo con la mala conciencia de quien es consciente de los excesos a los que puede conducir. {enlace a este artículo}

[Wed Feb 18 12:04:20 CST 2004]

Me he encontrado con una conversación entre Anthony Giddens y Samuel Huntington publicada por New Perspectives Quarterly que me parece de lo más interesante. Para aquellos que se soprendieron por la presencia de ciertos países (España, Italia...) en la coalición que apoyó a los EEUU durante la reciente guerra de Irak, merecería la pena entender bien algo que explica Huntington durante el transcurso de esta conversación. Explica que hoy en día los EEUU son la única superpotencia global indiscutible, pero hay también varios poderes regionales (la Unión Europea, Rusia, China, India, Brasil...) con los que se tiene que contar a ciertos niveles, aunque a mí no me queda nada claro que los consejeros del Presidente Bush sean conscientes de ello. En cualquier caso, lo que me parece mucho más interesante es el papel de otros poderes más humildes:

There are also, within every region, countries that are not the major regional power and that, by and large, don't want to be dominated by their stronger and more powerful neighbor. At times, as we have seen, they turn to the US, on the one hand, and the secondary regional powers on the other. If you look back over the past decade, you will see that the relations between the US and many of these secondary powers have grown much closer. We saw a manifestation of that this winter when they lined up in the United Nations Security Council.
No sólo acierta esto a explicar las posiciones de Polonia, Italia o España, sino que también viene a aclarar el por qué de las disputas internas dentro de la UE, por ejemplo.

Me parecen igualmente interesante los comentarios que ambos hacen acerca de las diferencias entre los EEUU y Europa, que se han visto subrayadas en tiempos más recientes, como no podía ser menos después del fin de la Guerra Fría. Tal y como explica Huntington,

... the second significant division, in the West, is a cultural one. Obviously Europe and the West share a great deal, but there is one difference which is really significant: The US is a profoundly religious country, European countries are secular. The American settlements in the 17th and 18th centuries were created largely for religious reasons. The religiosity of Americans has struck almost every European visitor to the US since Tocqueville. We are still one of the most religious people in the world and quite exceptional among industrialized societies. And religion and nationalism on a global basis tend to go together: People who are more religious also tend to be more nationalistic. Americans are generally deeply committed to both God and country, and, overall, Europeans seem to have rather weak commitments to both.

In addition, the founding religion in the US was dissenting Protestantism and this has introduced a deeply moralistic strain in American culture. We do tend to define issues in terms of good and evil-more than Europeans-and this tendency has certainly reached a peak in the current administration. This clearly contributes to differences between the American and Europeans.

Aún más acertada me parece la reacción de Giddens a esas palabras:
This issue of religion is very interesting, but I'm not convinced that there is a massive difference between Europe and the US. In the US there is a very strong degree of in-church secularization: religion has always had a different function in the wider society than it has in Europe. The difference between Europe and the US is not a straightforward religious one, but one of politicization, the politicizing of the religious right in particular.
Cualquier europeo que haya vivido un tiempo en los EEUU puede atestiguar que, de hecho, la sociedad estadounidense es más religiosa que cualquier sociedad europea. Sin embargo, lo que llama la atención no es tanto eso sino el hecho de que el tema religioso salga a relucir tan a menudo en plena campaña electoral, o que ciertos agentes políticos lo usen como ara arrojadiza. Aún más extraño parece, desde una sensibilidad europea, escuchar al Presidente usar argumentos religiosos para discutir un tema político como ha sucedido recientemente con el debate acerca del matrimonio entre homosexuales. Todo esto, indudablemente, marca las distancias entre los aliados transatlánticos.

Finalmente, ambos académicos entran a analizar el alma misma de la civilización occidental y cómo deben transcurrir las relaciones con los países islámicos. Quedan pocas dudas de que la democracia, entendida fundamentalmente como Estado de Derecho, es un elemento central en la identidad occidental que tiene la capacidad de ser entendido como valor universal, y que el conflicto al que estamos asistiendo no es sino el choque frontal de la actitud cosmopolita y universalista de Occidente con el fundamentalismo dogmático de ciertas sociedades islámicas. Pese a ello, no parece tan claro que sea posible imponer las reglas del juego democrático en todos sitios simplemente por el mero hecho de desear que así sea. En este sentido, Afganistán e Irak se han convertido en la prueba de fuego de una Administración Bush tan ensimismada en su apostolado liberal que puede conducirnos a todo a un fracaso irreversible de las tendencias democratizadoras que vimos florecer durante los años noventa. Como advierte Huntington,

... the West has a legitimacy problem. To be more precise: the world faces the problem of gap between power and legitimacy. Effective, authoritative governance can only exist when the two go together. At present, the US has the power but, in the eyes of most of the world, it lacks the legitimacy. (...) If I had one message to send to the Bush White House it would be the one framed so well by Rousseau: "The strongest is never strong enough to be always the master unless he turns might into right and obedience into duty."

Y, sin embargo, ello no quita para que tengamos que oponernos de entrada a la estrategia de acción preventiva, al menos en principio, pues como él mismo afirma:
I would add that a strategy which allows for preemptive war against urgent, immediate and serious threats is absolutely essential for the US and other Western powers in this period. Our enemies —primarily the militant Islam, but also other groups— cannot be deterred, that much is obvious, so it is essential —if they are preparing an attack against us— that we attack first.

En definitiva, que nos encontramos en unas circunstancias no sólo difíciles, sino también nuevas, y las antiguas teorías y alianzas tal vez no sean de gran ayuda. La clave, al menos para los países occidentales, estará en compaginar la defensa de los principios ilustrados, liberales y democráticos, sin caer en el apostolado fanático y fortaleciendo al mismo tiempo las instituciones internacionales, lo cual, hoy por hoy, una Administración republicana en Washington no tiene la capacidad de llevar a cabo. {enlace a este artículo}

[Wed Feb 18 11:31:31 CST 2004]

Hay ocasiones en las que uno no tiene más remedio que reconocer los errores propios. Si hace unos meses me mostré favorable a la coalición de gobierno entre el PSC, ICV y ERC en Cataluña, ahora no me queda más remedio que reconocer que probablemente se trató de un error gravísimo. De hecho, a estas alturas me parece que aquel pacto le puede costar al PSOE una severa derrota en las elecciones generales que se acercan, sobre todo debido al cariz que están tomando los acontecimientos últimamente. ETA acaba de anunciar una tregua que afecta solamente a Cataluña. Teniendo en cuenta que el anuncio viene poco después del escándalo sobre la entrevista de Carod-Rovira con dirigentes de la banda terrorista, cuesta trabajo entender que Maragall sea capaz de mantener la coalición de gobierno con ERC. Cuando la existencia de aquellas entrevistas salió a la luz, algunos diarios publicaron que Carod había estando negociando con ETA una tregua parcial que suspendiera los atentados únicamente en su comunidad autónoma. Ahora los hechos vienen a confirmar aquellas terribles sospechas, corroborando que el líder de ERC no sólo ha actuado con una clara irresponsabilidad, sino que además se ha rebajado a negociar con una banda criminal no ya el fin de los asesinatos en general (lo cual me parecería aceptable), sino tan sólo que no se lleven a cabo en su tierra. El comportamiento del señor Carod me parece deleznable tanto desde un punto de vista ético como puramente político, y su insolidaridad no ya hacia otros estados (como supongo que él considera al resto de España) sino incluso hacia las propias víctimas del terrorismo me parece de lo más inconsistente. Ha llegado el momento de que Maragall rompa el acuerdo con ERC, y bien acepte los votos del PP de Cataluña para gobernar o convoque elecciones anticipadas. Como le ha recordado Artur Mas, el líder de CiU, "no es el momento de la artimética, sino que es la hora de Cataluña". {enlace a este artículo}

[Tue Feb 17 15:25:22 CST 2004]

Todos los países caen, en un grado u otro, en la mitologización nacionalista de ciertos acontecimientos y personajes, pero mientras que en algunos lugares (Europa, por ejemplo) los conflictos bélicos y la clara manipulación de dichos mitos para fines particulares ha alimentado el escepticismo de los ciudadanos, hay otros lugares (como los EEUU) donde los mitos patrios aún surten efecto y son usados y abusados por los políticos en tiempos de elecciones. Viene esto a cuento de una reciente reseña que leí sobre una biografía de Abraham Lincoln donde pude leer el siguiente párrafo:

However, the hand of Lincoln the rhetorician was not at work in the Emancipation Proclamation. This was, after all, a legal brief written by a professional trial lawyer. More than that, it was a war measure drafted by an amateur commander-in-chief. Worse than that, it freed some slaves and not others. Excluded were those in the four slave states that had remained loyal to the Union.
Lo que más atrajo mi atención fue precisamente esa última frase, sobre todo teniendo en cuenta que ese particular detalle, por lo que yo sé, es completamente ignorado en los libros de texto estadounidenses. Así pues, ¿de qué estados hablaba el autor de la reseña? Me dispuse a preguntar a un compañero de trabajo que, me consta, sabe bastante de historia de los EEUU, y me pareció interesante que reaccionara con la misma sorpresa que yo. En otras palabras, me había topado directamente con uno de esos mitos patrióticos a los que tan dados son aquí en los EEUU, donde Lincoln (al igual que sucede con Washington, Jefferson y muchos otros de los padres fundadores de la nación) ha pasado a la categoría de santo laico. Un poco de investigación en la Internet nos llevó a un documento que vino a clarificar nuestras sospechas.
Despite this expansive wording, the Emancipation Proclamation was limited in many ways. It applied only to states that had seceded from the Union, leaving slavery untouched in the loyal border states. It also expressly exempted parts of the Confederacy that had already come under Northern control. Most important, the freedom it promised depended upon Union military victory.
Todo esto viene, en definitiva, a situar el documento en un nuevo contexto. Hay que reconocer los méritos de la proclamación, por supuesto, pero ello no es óbice para que uno se cubra los ojos ante sus limitaciones y caiga en la interpretación maniqueísta a la que tan dados son por estos lares. {enlace a este artículo}

[Tue Feb 17 12:12:29 CST 2004]

La idea de selección natural siempre se ha identificado con el conservadurismo político, por una u otra razón. El filósofo australiano Peter Singer lleva ya tiempo empeñado en demostrar que el darwinismo también puede ser de izquierdas, y lo más curioso de todo es que cuando uno considera su punto de vista parece de lo más lógico.

Singer argues that the left's utopianism has failed to take account of human nature, because it has denied there is such a thing as a human nature. For Marx, it is the "ensemble of social relations" which makes us the people we are, and so, as Singer points out, "It follows from this belief that if you can change the 'ensemble of social relations', you can totally change human nature."

(...)

... Put crudely, if you model the survival prospects for different kinds of creatures with different ways of interacting with others — from serial exploiters to serial co-operators and every shade in between — it turns out that the creatures who thrive in the long run are those that adopt a strategy called "tit for tat". This means that they always seek to co-operate with others, but withdraw that co-operation as soon as they are taken advantage of. (...) Hence, it is argued, an essential feature of ethics — reciprocity — is explained by evolution.

En otras palabras, que como ya afirmaran ciertos teóricos anarquistas (Kropotkin se me viene a la cabeza), es bien posible que la idea de selección natural conduzca más hacia la cooperación que hacia la competencia cruel tan a menudo asociada con el darwinismo. {enlace a este artículo}

[Tue Feb 17 11:51:00 CST 2004]

No sé qué pensar acerca del cartel de campaña del PP para las elecciones generales de marzo. Me parece, por supuesto, perfectamente legítimo que los populares centren su campaña en el tema del proyecto de Estado, pues tal vez sea ahí donde más daño pueden hacer al PSOE y, por ende, donde su discurso está mucho más diferenciado con respecto al resto de partidos políticos que concurren a las elecciones (salvo, quizás, en el tema del envío de tropas a Irak). Sin embargo, no puedo evitar cierta incomodidad al reconocer que, precisamente por el hecho de destacar este tema en particular, el PP está afianzando las divisiones que ya llevan varios años desgarrando la sociedad española. En ese sentido, no estoy tan seguro de que el sacar el debate sobre el proyecto de Estado al entarimado no acabe beneficiando solamente a los intereses partidistas del PP al tiempo que socava las bases mismas de la convivencia. En otras palabras, que mucho me temo que Rajoy no esté sino añadiendo leña al fuego con la única inteción de sacarle partido electoral a la jugada, y eso es precisamente lo que me pone nervioso. El PP tiene derecho a subrayar los rasgos esenciales de su propuesta política, por descontado, pero hay ocasiones en las que quizás lo más responsable sea precisamente lo contrario: restar importancia a esas diferencias y poner énfasis en las coincidencias. El nivel de tensión social y política en España es tal en estos momentos, que me parece más oportuno buscar el consenso entre las fuerzas políticas democrácias que no suberayar los aspectos que las diferencian. Es éste, precisamente, el aspecto más débil de los años de gobierno del PP bajo la era Aznar, y Rajoy parece estar tomando la misma dirección. {enlace a este artículo}

[Sat Feb 14 18:27:29 CST 2004]

La Biblioteca del Congreso de los EEUU acaba de conceder el premio de las Humanidades, dotado con un millón de dólares, al filósofo de origen polaco Leszek Kolakowski. Todavía recuerdo con añaranza cuando leí Si Dios no existe... durante mi adolescencia. Creo recordar que fue durante una de esas luminosas primaveras sevillanas, allá por el año 1985 ó 1986, y lo que más me llamó la atención de Kolakowski fue su honestidad intelectual. Al contrario de otros autores con quienes me había topado con anterioridad, él se atrevía a explicar las diferentes teorías sobre la existencia de Dios con una objetividad digna de encomio. De hecho, las páginas del libro no rezumaban para nada el enrarecido aire de haber sido escritas con ningún afán polémico, sino más bien la sinceridad de alguien que estaba haciendo un esfuerzo por entender las teorías de tal o cual filósofo sin necesidad de entrar en batallas ideológicas. Ni que decir tiene que, para un adolescente recién llegado al mundo de la filosofía y el activismo político y social, la obra de Kolakowski sirvió de revulsivo intelectual e incluso como vacuna contra el dogmatismo acrítico. El espíritu humanista de aquel pensador polaco se me impregnó y no me abandonaría jamás. A partir de entonces, leí con avidez sus artículos y entrevistas publicados en el suplemento cultural del desaparecido Diario 16 (me parece recordar que se titulaba Culturalia, y aún he de conservar bastantes de sus números en la casa de mis padres en Sevilla), y nunca me sentí desengañado. Creo que nunca leí ninguna otra de sus obras (lo cual, evidentemente, habré de solucionar uno de estos días), pero sí que me compré después durante mis años universitarios su Principales corrientes del marxismo, del cual llegué a leer e incluso usar fragmentos para entender más a fondo dicha corriente de pensamiento. Una vez más, no me defraudó, pues la obra acierta a tratar el tema con la seriedad y profundidad requeridas sin que uno tenga la sensación de estar leyendo una mera apología del marxismo, como suele ser el caso. Así pues, enhorabuena al maestro. {enlace a este artículo}

[Sat Feb 14 09:42:18 CST 2004]

Me acabo de encontrar una interesante cita del escritor belga Georges Simenon:

What you have not absorbed by the time you reach the age of eighteen you will never absorb. It is finished. You will be able to develop what you have absorbed. You will be able to make something or nothing at all of it, but your time for absorption is over and for the rest of your life you will be branded by your childhood.
{enlace a este artículo}

[Sat Feb 14 09:10:40 CST 2004]

Si hay algo que siempre me ha parecido esencial en el debate político es el respeto al oponente. Es lógico que uno piense estar en lo cierto y que el oponente mantiene posiciones equivocadas, pero de ahí a asumir malas intenciones en todos aquellos que manifiestan su desacuerdo con nosotros va un buen trecho. Pues bien, eso es precisamente lo que hace la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en un artículo de homenaje al periodista y pensador francés Jean-François Revel. Lo más curioso es que el meollo del artículo sea, ironías de la vida, una defensa de la actitud liberal.

Como Revel, todos los liberales del mundo, especialmente los europeos, nos hemos hecho alguna vez estas preguntas: ¿por qué el liberalismo, la filosofía social y política que más ha contribuido a emancipar al hombre de todo género de servidumbres y que más ha ayudado a salir de la miseria a todos los pueblos que la han puesto en práctica, despierta tanta animadversión y es objeto de tantas tergiversaciones y calumnias? ¿Por qué tras el estrepitoso fracaso del comunismo, su legado de miseria, de represión y de crímenes, sigue teniendo defensores? Es más, ¿cómo es posible que, lejos de rectificar, consigan cargar sus culpas sobre el liberalismo y los liberales?

Estas preguntas, y muchas otras por el estilo, carecerían de respuesta si admitiéramos que nuestros adversarios están imbuidos de buena fe. Que anhelan tanto como nosotros el progreso y el bienestar de la Humanidad pero que, sin embargo, han cometido un error intelectual.

En otras palabras, Esperanza Aguirre está asumiendo, de entrada, que sólo los liberales están imbuidos de buenas intenciones hacia el resto de la Humanidad, lo cual me parece, de entrada, una actitud bastante aliberal y dogmática, sobre todo cuando en otro lugar del artículo explica cómo "para muchos de nuestros conciudadanos, la utopía socialista sigue siendo sinónimo de justicia, igualdad, paz, tolerancia, libertad y progreso". Creo que Aguirre cae en dos serios errores: primero, descalificar al oponente como absolutamente falto de legitimidad, lo cual cierra la puerta al diálogo, que debe ser precisamente la herramienta principal de la convivencia democrática; segundo, hacer gala de una cerrazón dogmática y partidista que le impide ver los aciertos en las ideas del oponente y los errores en las ideas propias. Al mismo tiempo que acusa a socialistas y comunistas de ocultar los fracasos del utopismo, ella también escoge cuidadosamente aquellos hechos que subrayan los aciertos del liberalismo e ignora por completo otros factores no tan políticamente correctos que históricamente fueron de la mano del liberalismo puro y duro (esto es, del liberalismo no corregido por las tendencias socialistas que ella tanto desprecia): contaminación, imperialismo, colonialismo, explotación de los obreros, etc. Para más inri, Aguirre cae todavía en otro pecado capital del dogmatismo: pensar que sólo hay una forma de concebir su ideología. El artículo ni siquiera parece considerar la posibilidad de que haya un liberalismo progresista junto al liberalismo conservador que ella y su partido representan. Por último, también me parece bastante discutible la afirmación gratuita que tan a menudo se nos hace durante estos días de "guerra de civilizaciones" de acuerdo a la cual ha sido precisamente el liberalismo el que ha producido las mayores cotas de desarrollo económico en el mundo. No se trata ya de que todavía queda por demostrar que ese mismo liberalismo capitalista no sea del mismo modo el causante de la pobreza de muchas naciones, sino de algo mucho más fundamental: aquellas naciones que gozan de un alto nivel de bienestar material también gozan, al menos hoy en día, de un sistema político basado en los postulados de la democracia liberal, pero no hay prueba alguna de que haya una relación causa-efecto entre ambos, y mucho menos de la dirección que tal relación pudiera tomar. Es decir, ¿es la democracia liberal la que promueve las condiciones económicas que crearán la riqueza y, por tanto, un mayor bienestar material o, por el contrario, son las condiciones económicas y, sobre todo, la existencia de una fuerte clase media, las que crean las condiciones necesarias para una democracia fuerte? Y podemos ir aún más allá: ¿podría ser que tanto desarrollo económico como democracia liberal consolidada sean consecuencias de un tercer factor que les sirve como causa última? En este sentido, me parece de lo más lógico y probable que haya sido el secularismo humanista el que se encuentre en las raíces tanto del desarrollo económico como del político. Sin embargo, mucho me temo que ni los conservadores estadounidenses, ni los españoles (como la citada Esperanza Aguirre) tengan interés alguno en promover esta otra interpretación. {enlace a este artículo}

[Thu Feb 12 20:21:28 CST 2004]

El diario ABC publica una entrevista con el escritor Antonio Muñoz Molina donde éste habla de su reciente estancia en Nueva York. No tengo más remedio que sonreír y asentir al leer algunas de sus palabras:

Los españoles estamos muy obsesionados con nosotros mismos y cuando llegas allí te das cuenta de que eres invisible. Y si acaso en la Universidad alguien te espeta: "Ah, ustedes los españoles exterminaron a los indios..." Entonces, le dices: "Vamos a ver, vamos a explicar esto con detalle..." O de pronto, en el New York Times cuando salía una noticia sobre España hablaba de que "unos guerrilleros que luchan en unas montañas contra un gobierno han puesto una bomba..." Desde Madrid me preguntaban: "¿Y qué se dice en EE.UU. del apoyo de Aznar a la guerra?". Nada, —les respondía—, aquí nadie lo sabe. Porque en NY nosotros somos un país de muy poca o mediana importancia y que somos algo en Europa, si estamos con Europa, y seríamos algo si fuéramos capaces de integrarnos en esa fuerza de la lengua española. El español es muy importante en EE.UU., pero no la cultura española.
Cabe discutir, por supuesto, el que los españoles estemos más obsesionados con nosotros mismos que los estadounidenses o cualquier otro pueblo. Se trata, al fin y al cabo, de algo normal. Cada sociedad suele prestar atención principalmente a fenómenos que pueden parecer importantes cuando uno se encuentra integrado en ellas pero que, vistos desde fuera, parecen de lo más trivial y provinciano. El mismo Muñoz Molina lo sabe perfectamente, y por ello afirma también en la entrevista que
En el arte americano siempre ha habido un componente vernáculo y realista muy fuerte (como Huckleberry Finn, la novela perfecta según Hemingway). Pero al ser un arte hegemónico se ha convertido en universal.
Y, por lo que hace al desconocimiento estadounidense hacia la realidad del problema vasco, pues sí que es cierto que está ahí. Sin embargo, dudo mucho que en España tengamos un conocimiento mucho más profundo de la guerrilla sudanesa, el conflicto de Cachemira o, si me apuran, hasta de las condiciones de vida de la comunidad hispana en los EEUU. No debemos olvidar tampoco el tamaño de los EEUU. Casi me atrevería a pronosticar que si la Unión Europea llega algún día a un nivel similar de integración, una de las primeras consecuencias también será un mayor grado de ensimismamiento político y cultural. Y que conste que digo esto sin dejar de reconocer que, aún así, dudo mucho que llegara al mismo nivel al que llega aquí en los EEUU, donde casi se ignora por completo hasta el arte, la literatura y la cinematografía extranjeras. {enlace a este artículo}

[Thu Feb 12 20:12:23 CST 2004]

Hasta en el deporte se encuentra uno ejemplos de la majadería anti-americana. La selección sub-23 de EEUU de fútbol ha sido eliminada de la fase de clasificación para las Olimpíadas de Atenas, mientras los aficionados mejicanos lanzaban gritos de "¡Osama, Osama!" contra los deportistas estadounidenses. A algunos les puede parecer un chiste, pero cuesta trabajo creer que los medios de comunicación del país hermano no se hubieran sublevado si en condiciones similares los aficionados estadounidenses hubieran lanzado gritos de "¡Hernán Cortés, Hernán Cortés!", a pesar de que el conquistador español cometiera todas sus fechorías hace ya muchísimo tiempo. No se trata ya de una clara descortesía, sino de una majadería monumental. {enlace a este artículo}

[Tue Feb 10 19:57:35 CST 2004]

El Cultural publica una entrevista con el filósofo italiano Gianni Vattimo, considerado el padre del llamado pensamiento débil, y la verdad es que el sabor que me queda después de leer sus palabras es un poco agridulce. Por un lado, hace una firme declaración de fe cristiana nada compatible con la estereotípica imagen que podemos tener de los filósofos de la postmodernidad:

Yo no me siento completamente relativista. (...) Yo creo en Dios: en mi existencia espiritual, la Biblia es más importante que Shakespeare. La civilización occidental está determinada espiritualmente por la Biblia.
Por supuesto, habría que resaltar ese adverbio en "no completamente relativista", pues Vattimo no niega que cierta dosis del mismo sea sana. De hecho, y contra la imagen que del pensamiento débil se difundió en los medios de comunicación durante los años ochenta, me parece evidente ahora que ésta es su característica principal: no el relativismo absoluto, sino más bien la aceptación de que cierta dosis de escepticismo, cierta dosis de relativismo, son fundamentalmente necesarias para la vida en libertad. En ese sentido, creo evidente que mientras la sociedad europea, al menos por le momento, ha interiorizado este postulado filosófico, no podemos decir lo mismo de la sociedad estadounidense, y de ahí las divisiones tan marcadas que hemos visto a raíz de los ataques del 11 de septiembre.

Me parecen asimismo interesantes sus opiniones acerca de la implantación del laicismo en las escuelas públicas a través de medidas como la prohibición de usar el velo:

Creo que es un error. Prefiero una sociedad con muchos símbolos antes que una sociedad sin ningún símbolo. Nuestros símbolos cristianos, ¿por qué quitarlos? Dejemos que las minorías se presenten con los suyos, pongamos unos versos del Corán junto al crucifijo. ¿Prohibirán que los jóvenes vayan a clase con crestas de gallo, que al final es también el símbolo de pertenencia a un grupo? ¿Y qué harán con los museos europeos, llenos de vírgenes, de anunciaciones? El riesgo de nuestra civilización multicultural es reducir el espacio público al desierto por miedo al desencuentro.
Todo bastante chocante teniendo en cuenta que Vattimo, como filósofo postmoderno, y de acuerdo al estereotipo, debería ser un defensor a ultranza de las propuestas multiculturales y lo políticamente correcto. Por el contrario, mantiene su independencia intelectual, lo cual valoro enormemente. Aún postulando el encuentro y la convivencia de culturas, consigue hacerlo sin descafeinar o edulcorar, lo cual me merece muchísimo respeto.

Algo más discutibles me parecen, por el contrario, las opiniones de Vattimo acerca de los EEUU en las presentes circunstancias. Aun estando de acuerdo con él en que Europa debería alzarse como alternativa a los EEUU con un mensaje de solidaridad, libertad y tolerancia (algo que, estoy convencido, sucederá dentro de no mucho tiempo) no comparto para nada sus críticas acerca de la política que obliga a registrarse a aquéllos que entran en el país, como si los EEUU fueran de hecho los únicos que llevan a cabo estas medidas. Me parece igualmente simplista (e incluso insultante) la respuesta que da a la pregunta de qué aprendimos de los atentados del 11 de septiembre:

Que en un mundo imperial, sin un equilibrio de potencias, la única forma de disentir acaba siendo el terrorismo. Esto es fatal, pero es así.
Me parece cuando menos desafortunado el que una personalidad tan respetada como Gianni Vattimo haga este tipo de declaraciones. Sí, me parece cierto que el fenómeno del terrorismo islámico hay que entenderlo en su contexto si de verdad queremos atajarlo (y, en este sentido, la actitud de la Administración Bush me parece infantil y moralizante, pretendiendo que todo se reduce a un problema de lucha entre el Bien y el Mal, y el último causante del fundamentalismo no es sino el déficit moral de la cultura islámica), pero no podemos obviar tampoco que cada cual es responsable de las acciones propias y la difusión de ideas extremistas, dogmáticas e intolerantes durante décadas y décadas en el seno de las sociedades árabes es responsable, al menos en parte, de haber conducido a la situación presente. {enlace a este artículo}

[Tue Feb 10 19:49:06 CST 2004]

Hay ocasiones en las que cuesta demasiado esfuerzo entender a la Iglesia actual como la depositaria del mensaje de Jesucristo. Una cosa es ponerse a la altura de los tiempos y modernizar el lenguage, y otra bien distinta que los prebostes eclesiásticos se enfunden en ropas de diseño cual modelos presentando la colección otoño-invierno. Digo a esto a colación de la noticia de que el diseñador austríaco Christoph Cremer acaba de mostrar frente a la catedral de Colonia sus diseños para los sacerdotes para la temporada próxima. El mensaje de la Iglesia debe ser mucho más que una cuestión de imagen, y aunque asumo que el coste de dichos diseños sea más bien bajo (o al menos eso espero), me parece sorprendente el hecho de que siquiera se pierda el tiempo con estas cosas. Al parecer, el pensamiento débil ya alcanzó a la Iglesia. {enlace a este artículo}

[Mon Feb 9 20:18:12 CST 2004]

El Jerusalem Post publica la noticia de la retirada de Snow White and the Madness of Truth del Museo Nacional de Antigüedades de Estocolmo tras el ataque del que fuera víctima por parte del embajador israelí en Suecia. En general, la cobertura que la noticia tuvo en los EEUU me parece de lo más deplorable, pues del mismo modo que en los medios de comunicación europeos suele haber una clara tendencia pro-palestina, en este caso la prensa estadounidense ha hecho gala de un dogmatismo pro-israelí de lo más vergonzoso. No se trata ya de entrar a ver si el embajador se comportó con un mínimo de educación y modales, sobre todo teniendo en cuenta que mientras se encuentre en Suecia está allí en condición de invitado, y como tal debería comportarse con cierto decoro. Lo que me parece aún más vergonzoso, increíble y preocupante es el hecho de que se haya aceptado el descerebrado estereotipo de que cualquier obra de arte de vanguardia ha de ser, por definición, izquierdista y, de una u otra forma, pro-palestina y, si se exhibe en un museo europeo, además ha de ser anti-semita. La obra en cuestión, que por cierto nadie se ha atrevido siquiera a describir o mostrar en fotografías cuando es lo menos que se podía pedir, muestra un barco blanco con la prominente foto de una terrorista suicida flotando en un mar de un líquido rojo en representación metafórica de la sangre vertida por seres humanos, todo ello mientras en el trasfondo se oían los compases de la Cantata 199 de Bach, cuyo título no es otro sino (lo siento por el inglés, pero me ha sido imposible encontrar la versión en español) My heart swims in blood since in God's holy eyes, the multitude of my sins makes me a monster. Para más inri, el artista que creó la obra es un ciudadano sueco de origen israelí. En otras palabras, ni insulto, ni anti-semitismo, ni gárgaras, sino solamente la cerrazón dogmática de un individuo empeñado en ver en cualquier obra de arte de vanguardia cuyo tema siquiera esté relacionado con Israel una ofrenda demoníaca a las fuerzas del mal. ¡Que Dios nos asista! {enlace a este artículo}

[Mon Feb 9 14:09:46 CST 2004]

Se acaban de publicar en España los diarios del Conde Ciano, antiguo ministro de Exteriores con Mussolini y también conocido como "el yernísimo" debido a su parentesco con el dictador fascista. Me llaman la atención, entre otras cosas, el hecho de que los jerifaltes italianos tuvieran sus dudas respecto a las capacidades de Franco como militar y como estadista, así como el hecho de que todos ellos tenían bien claro que la guerra era inevitable y España se hubiera visto envuelta del lado del Eje si el estallido se hubiera retrasado tan sólo dos o tres años más. De hecho, en 1939, tras una entrevista con Serrano Súñer en Nápoles, Ciano escribe:

España eme una guerra próxima porque está hoy agotada. Algunas regiones pasan hambre. Si disponde de dos o mejor de tres años de tiempo, podrá levantarse y completar su preparación militar. España estará con el Eje, porque hacia él la llevan el sentimiento y la razón. Una España neutral estaría destinada a un futuro de miseria y de humillación en cualquier eventualidad. Y, además, la España de Franco quiere resolver el problema de Gibraltar: mientras ondee allí la bandera británica, España no será una nación del todo soberana y libre. También con respecto a Francia "la torpe e indecorosa Francia" — España tiene sus reivindicaciones y éstas se llaman Marruecos, independencia política y económica. Serrano Súñer estuvo muy contento al enterarse de que también nosotros y los alemanes deseamos retrasar el conflicto algunos años.
Da que pensar lo que hubiera sucedido si las democracias occidentales no se hubieran decidido a declarar la guerra a Alemania tras la ocupación de Polonia. Queda claro que las potencias del Eje estaban decididas a iniciar la guerra tarde o temprano, pero caben pocas dudas de que dos o tres años más podrían haber dado la ventaja definitiva a las tropas nazi-fascistas.

Asimismo, me pareció interesante leer los siguientes comentarios con respecto a las relaciones entre Italia y España:

"La alianza existe en el espíritu; por el momento, es prematura protocolizarla". Pero desea llegar a ello. Muchas mayores reservas en relación con Alemania y esto sobre todo por la cuestión religiosa: es creyente, un convencido y fervoroso creyente. Los excesos anticatólicos de los alemanes le repugnan.
No debería sorprender a nadie que los líderes franquistas sintieran cierto resquemor ante el nihilismo nazi, pese al hecho de que jamás se atrevieran a manifestar públicamente ninguna crítica. En todo caso, sí que pone de manifiesto las diferencias entre nazismo y fascismo, que muy a menudo se confunden en la mente de quienes tratan de entender el fenómeno. {enlace a este artículo}

[Mon Feb 9 10:39:57 CST 2004]

Leyendo acerca de la petición del Presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco, de actualizar las relaciones jurídicas entre el Estado y la Iglesia me encuentro con que aparentemente la Conferencia Episcopal publicó un documento relacionando la violencia doméstica con la revolución sexual. Parece mentira que a estas alturas la Iglesia española publique un documento de estas características. El problema de la violencia doméstica ha de achacarse solamente a quienes la llevan a cabo, y no a la revolución sexual o la liberación de la mujer. ¿Pero es que la Iglesia es capaz de sostener en serio que hace cincuenta o sesenta años no había abuso doméstico, a pesar de que la revolución sexual ni siquiera hubiera dado comienzo? Parece mentira las cosas que se leen. {enlace a este artículo}

[Mon Feb 9 08:39:54 CST 2004]

Aznar se ha despedido como Presidente haciendo la ronda por Washington y Bruselas, donde ha dado un discurso ante el Partido Popular Europeo. En ambos casos ha aprovechado para subrayar los puntos que considera esenciales en materia de política exterior: estrechas relaciones entre los EEUU y la UE, la lucha contra la proliferación del armamento de destrucción masiva, la promoción de la paz en Oriente Próximo y la extensión de la democracia a otras zonas del mundo. En principio, no creo que haya problema alguno para alcanzar un consenso en torno a esos puntos, al menos en lo que respecta a los partidos democristianos y socialdemócratas. Donde las cosas no están tan claras es en cómo concretar ese programa. Para empezar, y por lo que respecta al llamado vínculo atlántico, estoy plenamente de acuerdo con el Presidente que

...nuestras divergencias hacen a la paz y a la estabilidad internacionales más vulnerables, y a los europeos también les hacen más vulnerables porque hacen aflorar entre nosotros líneas divisorias en nuestra propia Unión que no deberían existir.
No obstante, lo que cabe preguntarse es si el responsable último de estas divergencias fue la Unión Europea (o algunos de sus Estados miembros) o, por el contrario, la política de intervención preventiva puesta en práctica por la nueva Administración Bush. Me parece, pues, que se trata de una diferencia de opiniones bastante legítima, y el culpar únicamente a Francia y Alemania es no sólo injusto sino claramente parcial. Bush ha adoptado una política unilateral caiga quien caiga, por lo que no cabe sorprenderse de que no todo el mundo se haya mostrado dispuesto a seguirle. Seamos claros, si bien es cierto que los EEUU tienen derecho a seguir la política exterior que les parezca más conveniente para defender sus intereses, no tienen derecho alguno a sorprenderse de que haya países europeos (y no europeos) que se nieguen a seguirles precisamente en nombre de los mismos principios: la defensa de sus intereses, que no tienen por qué coincidir con los de los EEUU. En este sentido, me sorprende bastante que sean precisamente aquellos conservadores que hacen llamamientos permanentes a la soberanía nacional y la importancia del concepto de Estado nación frente al "internacionalismo progresista" quienes se llevan las manos a la cabeza cuando otras naciones se niegan a seguirles en defensa de sus propios intereses. La explicación, por supuesto, se encuentra en el tradicional iluminismo que caracteriza a bastantes políticos estadounidenses, y que les lleva a equiparar los intereses de su propio país con los de la Humanidad al completo. No obstante, y al menos desde que abandoné las posiciones más retóricamente radicales hace ya bastantes años, me encuentro entre quienes piensan que un buen entendimiento entre EEUU y Europa es la base esencial para la consolidación de la democracia y unas relaciones internacionales generalmente pacíficas, si bien también estoy convencido de que dicho entendimiento sólo puede darse desde una posición de igualdad, y no de sumisión a las políticas de Washington. Para ello, será necesario que la Unión Europea se tome mucho más en serio su política exterior y de defensa común. Y casi lo mismo cabe decir por lo que respecta al tema de las armas de destrucción masiva. No se trata de que nos parezca oportuno o no el hacer algo contra la proliferación de las mismas, sino más bien cómo se va a poner en práctica. {enlace a esta historia}

[Wed Feb 4 12:31:22 CST 2004]

Las declaraciones de David Kay, ex-jefe del equipo de inspección de armas de destrucción masiva en Irak, en el sentido de que todo puede haber sido al final un error de los servicios de inteligencia está levantando bastante polvareda, y con razón. No sólo ha llegado a afirmar públicamente que al parecer "Irak no tenía grandes arsenales" de armas químicas o biológicas para uso militar, sino que también ha reconocido que es "altamente improbable" que se encuentren y que los servicios de inteligencia basaron sus conclusiones en "un análisis erróneo". Como es lógico, esto ha generado bastante presión sobre Bush y Blair, quienes esgrimieron la posible existencia de dichas armas como el argumento principal para lanzar una campaña militar conrta Saddam. Todavía hay quien, al menos aquí en los EEUU, pretende argumentar que la guerra en Irak está perfectamente legitimada por el hecho de que se acabó con una tiranía que, por ende, también suponía un serio peligro para la región. Yo, por mi parte, no tengo más remedio que estar de acuerdo con esas palabras, pero también he de recordar que la opinión pública estadounidense no las tenía todas consigo cuando se usaron solamente esos argumentos, y de ahí que el Presidente creyera oportuno subrayar cómo el régimen iraquí suponía una amenaza grave y urgente para la seguridad de la región e incluso de los países occidentales. Cuidado, no estoy afirmando que Bush y Blair mintieran, pues no tengo pruebas al respecto, y dudo mucho que nadie las tenga. Sin embargo, es evidente que echaron mano de la amenaza de las armas de destrucción masiva cuando vieron que no eran capaces de convencer a la mayoría de los ciudadanos para que apoyaran su política, y parece bastante posible que en su empeño llegaran a exagerar excesivamente, como ya advirtiera el ex-ministro británico Robin Cook cuando presentó su carta de dimisión poco antes de que estallara el conflicto. Así pues, tiene poco de extraño que los conservadores estadounidenses anden preocupados últimamente y estén esforzándose una vez más en vender el argumento moral para justificar la intervención, aprovechando de paso para acusar a quienquiera que les critique de hacerle el juego a Saddam. Por supuesto, no se les ocurre explicar cómo es que no consideramos necesario intervenir en contra de otras tiranías, como las de Cuba, Libia, Corea del Norte o Burma. De cuando en cuando insinúan que quizás las armas fueron simplemente trasladadas a un país vecino, como Siria, justo antes de la guerra, sin darse cuenta de que incluso esta explicación echa por tierra todos sus argumentos anteriores: si tan peligroso era el régimen de Saddam, ¿cómo es que ni siquiera echó manos del armamento entonces para defender su propia existencia? Seamos sinceros, la lógica no se tiene en pie, y es bien posible que todos aquellos que apoyamos la guerra (entre los que me incluyo) hayamos cometido un serio error. Mientras tanto, la Casa Blanca admite que es necesario abrir una investigación independiente acerca de las supuestas "pruebas" de la existencia de armas de destrucción masiva, a pesar de que tan sólo unos cuantos días antes lo negaran en redondo. Ni que decir tiene que también se cuidan mucho de aclarar que no se trata de una investigación sobre hechos pasados, sino sobre "el futuro", no vaya a ser que alguien salga quemado. Y, por si faltara algo más en este baile de despropósitos, el Gobierno español se niega a abrir investigación alguna (lo cual sí que me parece lógico, teniendo en cuenta que nuestros servicios de inteligencia no son responsables de dichos informes, sino que en nuestro caso nos limitamos a usar informes ajenos) y hoy mismo, por boca de Rodrigo Rato, tiene la osadía de emplazar a la ONU a que explique por qué dio "por sentado" que tales armas existían. ¡Hace falta tener cachas para afirmar algo así en público! Como si no recordáramos qué sucedió durante los debates de la ONU, y cómo los EEUU lanzaron amenazas a troche y moche para que el Consejo de Seguridad adoptara una "posición firme" respecto al tema. {enlace a esta historia}

[Tue Feb 3 20:03:41 CST 2004]

La precampaña electoral se calienta en España, como de costumbre. Para decir la verdad, cuando vivía allá me desquiciaba bastante este afán de los políticos españoles por tirarse los trastos a la cabeza cuando se acercan las elecciones. Ahora que observo cómo se comportan por aquí en los EEUU, al menos observo con tristeza que se trata de un comportamiento muy extendido. Por un lado, José María Aznar pide a Zapatero que desautorice las declaraciones de Maragall advirtiendo acerca de una "vuelta a 1936", y la verdad es que tiene toda la razón del mundo. Jamás he entendido muy bien esa obsesión de la izquierda española por descalificar a la derecha como autoritaria por definición. Sí, por supuesto que el pasado franquista está ahí, y ya entiendo que fueron muchos los conservadores que miraron a otro lado durante tantos años de dictadura, pero ya va siendo hora de que dejemos atrás los cuarenta años de Franco y dejemos de usarlo como arma arrojadiza contra el PP. Vamos, sería algo así como la derecha de Aznar recordándonos constantemente la complicidad de Negrín con la represión comunista en el bando republicano, por poner un ejemplo. Ya está bien de mirar al pasado. De hecho, aún estoy convencido de que debido al empuje de las nuevas generaciones, la izquierda española no va a ser capaz de recuperar el gobierno hasta abandone estos tics nostálgicos del contra Franco vivíamos mejor. Por otro lado, también leo que el PSOE abandonó la Gala del Deporte, emitida por la televisión pública, en protesta por el hecho de que Mariano Rajoy diera el discurso de clausura. Y, en este caso, son los socialistas los que tienen la razón. Mariano Rajoy no es el Presidente del Gobierno, por más que Aznar le haya elegido como sucesor, y es bastante vergonzoso que se use un acto público de este tipo para darle tablas y que figure en la tele. {enlace a esta historia}