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Elecciones... ¿anticipadas? Más bien postergadas
[Sun Oct 4 20:53:20 CDT 2026]
Ahora resulta que, tras la derrota de la votación parlamentaria para aprobar el decreto-ley del Gobierno sobre política de vivienda, Pedro Sánchez está considerando seriamente la posibilidad de convocar elecciones anticipadas. Seamos claros. Durante prácticamente toda mi vida adulta he sido bien simpatizante del PSOE, bien militante. Es más, he llegado a ser incluso lo que suele llamarse cargo orgánico a un modesto nivel de barrio si bien no profesionalmente, por fortuna. Pero la honestidad intelectual siempre me ha parecido un requisito mínimo para hablar de ciertos asuntos. Y, en el asunto que nos ocupa, no me queda más remedio que darle la razón a la oposición. Pedro Sánchez debiera haber convocado elecciones hace ya tiempo. En un sistema presidencialista o semi-presidencialista, cabe la posibilidad de que se produzca cierto bloqueo político cuando la presidencia está en manos de un partido y, en cambio, la oposición tiene mayoría en el parlamento. En algunos casos, como el estadounidense, por ejemplo, eso sucede bastante a menudo y es debido, además, a la intención de quienes escribieron su constitución. La separación de poderes es aquí bastante más estricta que en otros sistemas. Pero una democracia parlamentaria es bien distinta. Por diseño, el Gobierno llega a conformarse precisamente porque tiene mayoría parlamentaria. Sin ello, ni siquiera podría tomar posesión. Y, como consecuencia de esto, el Gobierno tiene vía libre para llevar a cabo las políticas con las que ganó las elecciones. Es, en ese sentido, un sistema más auténticamente democrático que el estadounidense. Pero he aquí que Pedro Sánchez lleva ya un par de años gestionando, que no gobernando, sin tener una mayoría clara en el parlamento. Gobernando no gobierna en realidad porque no puede aprobar presupuestos, ni tampoco bastantes de las leyes que considera esenciales. La forma de dar salida a esa situación en una democracia parlamentaria es llevando una cuestión de confianza al parlamento o convocando elecciones anticipadas para que los votantes decidan. Sánchez no ha tenido el coraje de hacer ni lo uno ni lo otro. Y, si siquiera se atreve a considerarlo ahora es únicamente porque piensa que la movilización popular en favor de una nueva política de vivienda da alas a su partido en las urnas. O, lo que es lo mismo, lo considera solamente por un motivo puramente partidista. Cierto, vivimos una polarización preocupante. Cierto, parece probable que el PP ganase unas hipotéticas elecciones, pero sin la mayoría suficiente como para gobernar en solitario. Y, además, teniendo en cuenta el precedente de diversas comunidades autónomas, parece también probable que gobierne gracias al apoyo de Vox. Y sí, todo eso es bien preocupante desde el punto de vista de la izquierda. Todo eso lo entiendo. Pero no me queda más remedio que repetir aquello de que cada palo aguante su vela. Sencillamente, estoy convencido de que alargando la agonía del Gobierno de coalición no vamos a hacer sino dificultar la recuperación desde la oposición, alargar nuestra propia travesía del desierto. Pero es que, además, estoy convencido de que desde las filas de la izquierda se suele pecar de cierto alarmismo porque se considera a Vox como un partido fascista. No creo que eso sea cierto. Son, ciertamente, ultraconservadores, tradicionalistas y hasta nacional-católicos. Con un ramalazo neoliberal en lo económico, sin duda. Pero, en líneas generales, el franquismo sociológico que ha existido en España durante siglo, incluso antes del propio Franco. Pero ese tradicionalismo reaccionario no es lo mismo que el fascismo. Los fascistas les apoyan, sí. Pero, honestamente, no creo que Vox sea equiparable al nazismo alemán, el fascismo italiano o siquiera al falanfismo español. Son otra cosa que tiene mucha más historia que esos otros movimientos. No creo que pretendan implantar un Estado totalitario como aquellos otros movimientos. De la misma manera que, aunque muchos marxistas-leninistas apoyan a IU e incluso militan en ella, no creo que IU y Sumar pretendan implantar una dictadura del proletariado. Creo que tanto los unos (Vox) como los otros (Sumar e IU) serían tremendamente destructivos si algún día lograran formar un gobierno monocolor. Aplicarían políticas equivocadas que no conducirían sino a la división social y, en última instancia, una crisis estructural. Pero no creo que ni unos ni otros tengan como intención última implantar una dictadura totalitaria. Ha llegado el momento de convocar elecciones aunque probablemente se pierdan y veamos un Gobierno del PP con apoyo de Vox. Si eso es lo que votan los españoles en las urnas, eso es lo que debemos tener. De una u otra forma, no creo que estemos ante un nuevo 1933, como algunos afirman. {enlace a esta entrada} |